Utopia Siglo XXI

 

 

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miércoles, mayo 05, 2004

 

Este artículo es un homenaje en recuerdo a todos los periodistas que han muerto el año pasado por su afán de contar la verdad de los dramas que suceden en el mundo

La muerte de un periodista

Feliciano Robles Blanco

Extracto del testimonio de un amigo suyo

Hace unos meses , en Puerto Príncipe, Haití, ha sido asesinado un gran
periodista español, se llamaba Ricardo Ortega, gran amigo mío en la
juventud, cuando estudiábamos juntos en la Facultad de Ciencias Físicas de
Madrid,
Quiero rendir un homenaje a mi amigo Ricardo al que quería como a un
hermano, quiero hablaros un poco de este pedazo de hombre que unos malvados
han hecho que dejara de existir, quiero hacerlo si la emoción me lo
permite, si no lo queréis leer, me da igual, en esta ocasión pienso sólo en
él y en su familia.
Estas fueron las palabras de mi amigo Ricardo en uno de los últimos
intercambios de correo que mantuvimos.

Querido amigo:

He sido cesado como corresponsal en New York de "Antena 3" por expreso
deseo de la Moncloa
Gracias a los periodistas que han muerto, el público puede irse enterando de
lo que es en realidad ésta profesión, en nuestra democrática y transparente
sociedad.
Un mundo de censura, autocensura, clientelismo y precariedad laboral.
Un medio ambiente mediocre y corrupto, como el de la época de Brezhnev en
la URSS.
Un universo en el que ascienden los disciplinados y conformistas, con poco
margen para el espíritu crítico que surge de la honestidad y de la
elemental sensibilidad ante la injusticia.
Bueno, en una semana estaré en Madrid para vernos e ir a cenar juntos,
cuídate mucho, sabes que tenemos muchos proyectos por hacer juntos.

Un fortísimo abrazo
Ricardo.


Las crónicas de Ricardo durante la guerra de Irak no habían gustado,
desentonaban con el alineamiento del gobierno , ya le habían llamado la
atención en varias ocasiones.
En mensajes anteriores me adelantó, que la cosa acabaría estallando, pero
con Ricardo no era fácil, era inteligente, sabía cómo maniobrar, practicar
el posibilismo, torear a los mediocres censores, así, lograba seguir
diciendo cosas, incluso en una cadena de TV.de la España actual.

"Lo que siempre me temí, ya ha llegado", me anunciaba en octubre, no tenía
vuelta atrás, porque el cese venía "por una presión expresa de La Moncloa",
decía, me pedía consejo, ¿qué hago?

Con la alegría de quien no se está jugando su propio puesto de trabajo, le
propuse el recetario de Don Quijote, poner en evidencia a los censores con
escándalo, lo más importante es no hacerles el juego, llamar a las cosas por
su nombre, llevar la honestidad hasta sus últimos extremos, será un
glorioso desastre para tu carrera, porque te sentirás orgulloso ante tu
conciencia.
Mi gran y querido amigo Ricardo, calculó friamente sus posibilidades, le
interesaba más no romper con "Antena 3", con algunos de sus jefes mantenía
una excelente relación personal, se trataba de intentar seguir vendiendo
reportajes a esa y otras cadenas en calidad de autónomo.
En nuestra correspondencia, Ricardo me pidió absoluta discrección, ahora ya
no hay secreto que valga, no habría citado todo esto, si no fuera por las
inexactitudes que rodean su necrológica. ¿Es posible disimular, sin
traicionar mi propio consejo?
Lo más dificil es hablar friamente de mi amigo Ricardo como periodista y
persona, ha sido uno de los mejores amigos que he tenido, os cuento dos
anécdotas chechenas que él mismo me contó en una noche cenando
los dos en mi casa.
Buscando un lugar para grabar una entradilla en los alrededores de Grozny,
con mi cámara ayudante Kike, decidimos subirnos a la terraza de una casa
destruida, a unos cien metros del lugar en el que nos
encontramos, comenzamos a caminar, y, en ese momento, cae un proyectil de
artillería que destruye lo que quedaba de la casa y su terraza en cuestión
de pocos minutos.
Otra, en los alrededores de Argún, en compañía de guerrilleros en campo
abierto nos detectan unos helicópteros rusos que comienzan a ametrallarnos,
el único accidente del terreno es un riachuelo, me meto en él junto con
Kike, mi cámara, el agua helada nos llega a la rodilla y estamos solos, no
hay follaje, somos un blanco claro y fácil, el helicóptero, que distingue
perfectamente la cámara, maniobra para enfilar de frente la vaguada, ahora
ya no hay cobertura ni error posible, en el momento en que va a empezar a
disparar, el helicóptero es derribado por un guerrillero con un
lanzagranadas, fue una especie de milagro,"!Allah Akhbar!".

Mi amigo Ricardo fue el mejor en Chechenia, me consta porque sus compañeros
me lo han dicho en su funeral al que he tenido el honor y orgullo de
asistir, todos sus compañeros vivían de él, de sus contactos y relaciones,
conocía a todos los comandantes, era una persona que inspiraba confianza a
aquellos fieros personajes, mitad héroes, mitad hidalgos, mitad bandidos,
era un tipo valiente, estaba acostumbrado a jugarse la vida por informar.

En Afganistán, fue el primero en llegar a Talukán, cuando era capital de
provincia y fue recuperada por el ejército del fallecido Masud.

Él me contaba que accedió a la ciudad atravesando campos de minas, muy a su
pesar, "Cuando me di cuenta, era más peligroso retroceder que continuar" me
decía, siempre me salía el mismo comentario: "pero, Ricardo, ¿tú crees que
vale la pena tanto riesgo y sacrificio por una televisión tan mediocre?",
Ricardo no era un "guerritas", ni un inconsciente ávido de gloria
periodística, era un auténtico profesional de la información.

El 11 de septiembre de 2001, dos horas antes del atentado contra las torres
gemelas, mi querido Ricardo, que para entonces ya trabajaba en Manhattan
como corresponsal en New York, me telefoneó, dos días antes habían
matado a Masud en un atentado suicida, él me dijo que el atentado había sido
muy poco afgano y Ricardo estaba "mosqueado", otra de sus grandes y
múltiples cualidades periodísticas era la intuición.

Oye, me dijo ,"¿Se estará preparando algo en Afganistán?", me preguntaba, la
respuesta la obtuvo aquel mismo día en Nueva York, junto a su oficina.

Ricardo Ortega había buscado contactos con la red de Ben Laden en Florida
antes del 11-S, en Nueva York hay bastantes taxistas afganos y mi amigo
casualmente había entablado conversación con un taxista afgano en un taxi
por las calles de Manhattan, Ricardo dominaba el ruso, había hecho dos años
de fisica en Moscú, después de terminar en Madrid, el taxista le dió alguna
pista sobre Afanistán y le dejó su teléfono, Ricardo hizo varias llamadas a
aquel teléfono antes del 11-S, luego se enteró de que su nombre figuraba en
las listas de sospechosos del FBI, que había indagado sobre su persona ante
el CESID a causa de aquellas llamadas.

Todo esto me lo explicó Ricardo en el contexto de una conversación mucho
más interesante, general y profunda sobre Estados Unidos, país con el
que, naturalmente, estaba fascinado, una fascinación inteligente, pero era
fascinación, nada que ver con las bobadas del "sueño americano" y todo eso.

Ricardo se dió cuenta enseguida de que la política americana, lo que se
cuece realmente en los pasillos del poder, es algo tremendamente opaco y
secreto, sin apenas nada que ver con lo que ventila la "prensa más libre
del mundo".

En otra ocasión, cuando él estaba pasando unos días de vacaciones en España
con su familia, le invité a mi casa para que viniese a pasar
unos días conmigo y hablar de nuestras andanzas de juventud, sentados frente
a la Playa, me decía:

Contra lo que se piensa, ahora que estoy trabajando en New York, puedo
asegurarte, que los americanos están pésimamente informados sobre
su política y sobre el mundo en general, sus medios de información consumen
fundamentalmente el pienso que les ofrece la política informativa de su
gobierno, incluidas filtraciones confidenciales o accidentales, que sirven
para dirigir la atención hacia las convenientes falsedades.

¿Recuerdas aquellos cuentos como, el "expansionismo soviético", la
"amenaza china en Asia", el "efecto dominó" y sus fantasías en las portadas
de "Time", "Newsweek" y los demás, el inexistente "incidente del Golfo de
Tonkin", que sirvió para iniciar la guerra de Vietnam?, todo eso ayuda a
situar hoy la "guerra contra el terrorismo", la "amenaza de Corea del
Norte", las "armas de destrucción masiva de Saddam", etc..,gracias a esos
medios, los ciudadanos de ese país creen, en serio, que Saddam representaba
una amenaza de destrucción masiva para Estados Unidos, no para Kuwait, ni
para Israel, o Irán, para Estados Unidos, y que estaba vinculado a redes
terroristas.

Mira, me dijo, esto es un mundo hermético, sin apenas fisuras" , Entrevistar
a un polítologo retrógrado de tercera categoría, o a un ayudante de
senador, es complicadísimo en Wáshington para un medio español.

Intuitivamente, mi amigo Ricardo se acercaba así a conclusiónes parecidas a
las del Profesor Noam Chomsky, una de las mentes más sanas y preclaras de
ese gran país, que está llamando la atención hacia la conversión de Estados
Unidos en una especie de estado totalitario, con intelectuales y medios de
comunicación bien pagados de vocación
orwelliana, nosotros, en España, seguimos esa estela.

Otra consideración que considero interesante sobre mi amigo Ricardo Ortega,
es cómo llegó al periodismo , su trayectoria demuestra que un buen
periodista surge de lo más insospechado, Ricardo había estudiado físicas
conmigo en Madrid y después se fue a Moscú a hacer el Doctorado, comenzó
trabajando como intérprete en la delegación de la agencia Efe,de ahí pasó a
hacer algunas fotos y a redactar algunos despachos, hasta que Lourdes
García, que entonces llevaba la corresponsalía de "Antena 3" en Moscú, tuvo
que dejar su puesto por motivos de embarazo, como periodista, Ricardo fue
resultado de ese embarazo, una gloriosa carambola, la mejor consecuencia,
un lujazo.

La tendencia a elogiar al querido amigo muerto, puede parecer irresistible,
no lo es al escribir estas líneas tan tristes, la profesión periodística es
dura, individualista y competitiva, no suele expresar las mejores
cualidades de las personas, en 31 años que hace conocía a Ricardo, no
recuerdo un sólo episodio mediocre, mucha generosidad, nobleza de carácter,
muchas risas, correrías juntos por la noche de Madrid y mucho ingenio, sus
padres pueden sentirse y se sienten orgullosisimos de él, al igual que yo
mismo.

Los menos valientes nos sentíamos arropados con Ricardo, hablar con él, era
una cierta garantía de placer y seguridad, era un amigo carismático, que
inspiraba confianza y seguridad, lo que le ha ocurrido en Puerto Principe
ha sido mala suerte ,sin haber estado
allá, se cómo fue su muerte, conociéndole no tengo ninguna duda acerca de
sus últimos momentos antes de ser herido, estoy seguro que midió la
situación, tomó la mejor decisión posible en aquel instante y a
continuación le alcanzaron las balas, es como cuando un buen conductor
tiene un accidente de tráfico, mala suerte.

En su último mensaje que me remitía la semana pasada, me anunciaba su
visita el próximo mes, para hablar y tomar unas copas "Me ha tocado un viaje gratis en una rifa de la ONU", decía, un
viaje organizado y financiado por la "diplomacia de los dólares", ahora que
se había quedado sin el sueldo de "Antena 3" y, en la última línea me decía
:
"Salgo para Haití

 

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