Mi nuevo ordenador (III). 1984
Feliciano Robles Blanco
Hola amigas y amigos: Este es el tercer aporte que hago sobre como han sido mis relaciones con los ordenadores y con la informática en general.
En 1983 ocurrió un hecho muy significativo en mi vida, porque por motivos familiares y personales cambié de lugar de residencia, de Barcelona a Sevilla y de profesión, porque ese año conseguí por oposición libre una plaza de docente de Instituto de Formación Profesional para enseñar Tecnología a técnicos de automoción.
De 1974 a 1983, no tuve apenas contacto con los ordenadores, los había en la empresa donde yo trabajaba pero los utilizaban básicamente para tareas administrativas y de gestión de stocks.
Sin embargo cuando llegué a la docencia y además ya tenía un hijo de 8 años, empecé a interesarme si sería posible el aprendizaje de los jóvenes con ayuda del ordenador. Por lo que yo sabía de los mismos, veía que eran unos elementos muy útiles para realizar cálculos y operaciones matemáticas, así que aquél año que mi hijo hizo la primera comunión, el regalo que le hice fue un reloj digital de pulsera que llevaba incorporada una calculadora. En el colegio no querían que llevase aquel reloj a las clases, pero fui hablar con el director del colegio y le convencí lo útil que era aquel reloj calculadora para que mi hijo una vez que hiciese las operaciones manuales pudiese comprobar con la calculadora si el resultado obtenido manualmente coincidía con el de la calculadora.
La docencia empecé a impartirla en un pueblo pequeño pero muy industrial de la provincia de Almería que se llama Macael, famoso por sus canteras de mármol, y allí me junté con un compañero mío y empezamos hacer gestiones para empezar a vender ordenadores porque se empezaban a ir conociendo los PC´s con los dos sistemas operativos diferentes que había, el windows y el que llevaban los ordenadores appel. Concretamente fuimos un día a Almería mi amigo y yo y pudimos ver por primera vez un ordenador personal en casa de un joven que se había hecho distribuidor de los ordenadores apple.
Allí nos enteramos que los dos sistemas operativos que había no eran compatibles y desistimos de empezar a vender los ordenadores apple porque ya empezaba a imponerse en el mercado el sistema operativo windows.
Al final de curso me trasladaron a otro pueblo y mi amigo y yo nos separamos y ya no volví a insistir en hacerme vendedor de ordenadores.
En el nuevo instituto al que llegué se empezaron a dar algunos cursos de informática sin apenas medios técnicos, me apunté a uno de ellos con intención de aprender a manejarlos, pero me di cuenta que si no podía yo tener un ordenador en mi casa para poder practicar de poco me servían aquellos cursos de 30 horas escasas. Así que hasta que años más tarde no tuve un ordenador en mi casa no pude avanzar en el conocimiento y manejo de los mismos. Sin embargo a mi hijo mayor cuando cumplió 12 ó 13 años le compré un ordenador spectrum que se conectaba con la televisión y traía un manual de programación en basic y él si aprendió a programar en basic con aquel ordenador tan rudimentario pero me ha dicho que le fue muy bien para aprender bien el esquema funcional de programación de los ordenadores.
feliciano53@hotmail.com
(continuará)
Concebí este sitio como un diario educativo cuyo propósito era aportar mi granito de arena para conseguir una educación integradora y liberadora, fundamentada en los valores humanos que más dignifican a las personas.
sábado, febrero 18, 2006
viernes, febrero 17, 2006
Mi nuevo ordenador (II). 1973
Feliciano Robles Blanco
Hola amigas y amigos: Cuando yo acabé de estudiar en 1972 la carrera de Ingeniero Técnico lo que más me motivaba era poder trabajar en alguna empresa metalúrgica en el Departamento de Producción elaborando los procesos de mecanizado de los planos de las piezas que generase la Oficina Técnica, porque yo tenía bastante experiencia por haber trabajado en diferentes máquinas-herramientas.
Tuve suerte y gracias a la intermediación de un tío mío, pude empezar a trabajar en lo que yo quería; en una importante empresa metalúrgica ubicada en Manresa.
Allí estaba trabajando cuando un buen día de enero de 1973 el director de la empresa nos llamó a mi y a otro compañero joven que trabajaba conmigo y nos dijo que la empresa había cursado un pedido para comprar un torno y una fresadora activadas por Control Numérico y que nosotros dos nos teníamos que formar para ser los programadores de las mismas.
Aquel día me enteré yo de la existencia de máquinas-herramientas guiadas por ordenador, aquel hombre nos dio unos cuantos libros y revistas y mi compañero y yo empezamos a estudiar la forma de programar y hacer funcionar aquellas máquinas.
Aquellas máquinas eran fabricadas en Francia por la empresa Ernault Somua y en mayo tuvimos que ir a París a recibir formación complementaria y ver físicamente por primera vez aquellas máquinas.
Era mi primer viaje al extranjero y me emocionó mucho, como no sabíamos mucho francés nos pusieron un traductor que era un exilado español que vivía en Francia desde el final de la guerra y no había vuelto más a España. Me emocionaba mucho hablar con aquel hombre de la situación por la que había pasado en el exilio porque estuvo una temporada en un campo de concentración.
Cuando yo vi físicamente funcionar aquellas máquinas deduje que aquello era el final de la profesión para muchos torneros, fresadores y ajustadores porque un programador desde una mesa de trabajo era capaz de establecer todas las condiciones técnicas y tecnológicas para el mecanizado de piezas cualquiera que fuese su dificultad y precisión y lo más trascendente era que el programador podía estar ubicado en cualquier oficina técnica en Japón, Suecia o Estados Unidos y las máquinas funcionando en cualquier país del mundo, dando paso así a lo que luego se ha llamado externalización de la producción, porque ya no se requiere una mano de obra muy cualificada para manejar estas máquinas ya que el funcionamiento duro de las mismas se hace a través del programa introducido en el ordenador de las mismas.
Después de aquel invento del Control Numérico aparecieron los robots, que agilizaban enormemente los procesos de montaje y soldadura en las líneas de montaje en serie.
En 1974 abandoné aquella empresa y me trasladé a Barcelona a otra empresa y a realizar tareas diferentes y no volví a tener relación directa con los ordenadores hasta 1984 que ya será objeto de un aporte nuevo.
P.D. Curiosamente el año pasado fui destinado a un nuevo Instituto para impartir clases de Tecnología de Mecanizado y 32 años después me he encontrado de nuevo con las máquinas-herramientas activadas por Control Numérico, y ahora les enseño a mis alumnos la forma de programar las mismas.
Feliciano Robles Blanco
Hola amigas y amigos: Cuando yo acabé de estudiar en 1972 la carrera de Ingeniero Técnico lo que más me motivaba era poder trabajar en alguna empresa metalúrgica en el Departamento de Producción elaborando los procesos de mecanizado de los planos de las piezas que generase la Oficina Técnica, porque yo tenía bastante experiencia por haber trabajado en diferentes máquinas-herramientas.
Tuve suerte y gracias a la intermediación de un tío mío, pude empezar a trabajar en lo que yo quería; en una importante empresa metalúrgica ubicada en Manresa.
Allí estaba trabajando cuando un buen día de enero de 1973 el director de la empresa nos llamó a mi y a otro compañero joven que trabajaba conmigo y nos dijo que la empresa había cursado un pedido para comprar un torno y una fresadora activadas por Control Numérico y que nosotros dos nos teníamos que formar para ser los programadores de las mismas.
Aquel día me enteré yo de la existencia de máquinas-herramientas guiadas por ordenador, aquel hombre nos dio unos cuantos libros y revistas y mi compañero y yo empezamos a estudiar la forma de programar y hacer funcionar aquellas máquinas.
Aquellas máquinas eran fabricadas en Francia por la empresa Ernault Somua y en mayo tuvimos que ir a París a recibir formación complementaria y ver físicamente por primera vez aquellas máquinas.
Era mi primer viaje al extranjero y me emocionó mucho, como no sabíamos mucho francés nos pusieron un traductor que era un exilado español que vivía en Francia desde el final de la guerra y no había vuelto más a España. Me emocionaba mucho hablar con aquel hombre de la situación por la que había pasado en el exilio porque estuvo una temporada en un campo de concentración.
Cuando yo vi físicamente funcionar aquellas máquinas deduje que aquello era el final de la profesión para muchos torneros, fresadores y ajustadores porque un programador desde una mesa de trabajo era capaz de establecer todas las condiciones técnicas y tecnológicas para el mecanizado de piezas cualquiera que fuese su dificultad y precisión y lo más trascendente era que el programador podía estar ubicado en cualquier oficina técnica en Japón, Suecia o Estados Unidos y las máquinas funcionando en cualquier país del mundo, dando paso así a lo que luego se ha llamado externalización de la producción, porque ya no se requiere una mano de obra muy cualificada para manejar estas máquinas ya que el funcionamiento duro de las mismas se hace a través del programa introducido en el ordenador de las mismas.
Después de aquel invento del Control Numérico aparecieron los robots, que agilizaban enormemente los procesos de montaje y soldadura en las líneas de montaje en serie.
En 1974 abandoné aquella empresa y me trasladé a Barcelona a otra empresa y a realizar tareas diferentes y no volví a tener relación directa con los ordenadores hasta 1984 que ya será objeto de un aporte nuevo.
P.D. Curiosamente el año pasado fui destinado a un nuevo Instituto para impartir clases de Tecnología de Mecanizado y 32 años después me he encontrado de nuevo con las máquinas-herramientas activadas por Control Numérico, y ahora les enseño a mis alumnos la forma de programar las mismas.
jueves, febrero 16, 2006
Mi nuevo ordenador (I). 1968
Feliciano Robes Banco
Hola amigas y amigos: Estoy estrenando un nuevo ordenador y me he propuesto escribir una serie de aportes donde trataré de explicar cual ha sido mi relación con la informática y con los ordenadores desde aquél lejano 1968 en que conocí por primera vez las palabras ordenador e informática.
En 1968, tenía yo 20 años, y estaba viviendo una etapa muy activa de ir adquiriendo conocimiento significativo. Había acabado de estudiar Maestría Industrial en Terrassa y estaban estudiando Ingeniero Técnico Industrial en la especialidad Mecánica; simultáneamente trabajaba en una empresa metalúrgica de fresador primero y de tornero después.
Ya era por entonces lector habitual del periódico La Vanguardia de Barcelona y me gustaba especialmente leer las crónicas que enviaban sus corresponsales de las diferentes capitales y países donde los tenía ubicados. Eran tiempos de la guerra de Vietnam de la Primavera de Praga, del Mayo francés y sobre todo del desarrollo tecnológico que se iba desarrollando a velocidad de vértigo así como de la carrera espacial.
Iba empezando también a ir cogiendo conciencia social, claramente de izquierdas pero sin ninguna afiliación a partido político alguno, aunque si más vinculación con los movimientos sindicales que ya empezaban a ir dando señales de vida.
También empecé a ir leyendo algunos libros de análisis de la realidad social, tales como “El hombre unidimensional” de Herbert Marcuse y sobre todo un libro que me impactó bastante que se titulaba “El desafío americano” de J.J. Servan Screiber, que era una visión de la situación vista desde Europa y por un pensador que se calificaba de derechas.
En este libro fue donde leí por primera vez los términos informática y ordenador y donde exponía la revolución tecnológica que se avecinaba que cambiaría radicalmente las relaciones mundiales donde la hegemonía de la Tecnología sería la llave del poder futuro.
A mi aquellos vaticinios me llamaron bastante la atención, porque por entonces en España se estaba muy atrasado en desarrollo tecnológico, por ejemplo en matemáticas que yo era bastante bueno nos apañábamos con utilizar la regla de cálculo y saber manejar las tablas trigonométricas y las de logaritmos y saber dibujar bien los planos de piezas o edificios utilizando los tiralíneas de tinta china.
Las máquinas herramientas que yo manejaba eran bastante anticuadas y en las Universidades Laborales se estaban formando miles de aprendices de torneros, ajustadores y fresadores.
Al finalizar aquél libro, estaba un día yo preparando un trabajo en una fresadora y había un ingeniero conmigo observando como realizaba iba realizando el trabajo, tenía yo cierta amistad con aquel hombre, y en un momento le dije. “ Esto que ahora hacemos de forma manual pronto será realizado por medio de ordenadores”. El Ingeniero me dijo. “ Tu alucinas chabal, por mucho que avance la Tecnología eso no será posible”.
Cinco años después de aquella anécdota, trabajaba yo en una empresa de Programador de Control Numérico donde los tornos y fresadoras eran activadas y guiadas por medio de un ordenador. Pero eso ya será objeto de un nuevo aporte.
Feliciano Robes Banco
Hola amigas y amigos: Estoy estrenando un nuevo ordenador y me he propuesto escribir una serie de aportes donde trataré de explicar cual ha sido mi relación con la informática y con los ordenadores desde aquél lejano 1968 en que conocí por primera vez las palabras ordenador e informática.
En 1968, tenía yo 20 años, y estaba viviendo una etapa muy activa de ir adquiriendo conocimiento significativo. Había acabado de estudiar Maestría Industrial en Terrassa y estaban estudiando Ingeniero Técnico Industrial en la especialidad Mecánica; simultáneamente trabajaba en una empresa metalúrgica de fresador primero y de tornero después.
Ya era por entonces lector habitual del periódico La Vanguardia de Barcelona y me gustaba especialmente leer las crónicas que enviaban sus corresponsales de las diferentes capitales y países donde los tenía ubicados. Eran tiempos de la guerra de Vietnam de la Primavera de Praga, del Mayo francés y sobre todo del desarrollo tecnológico que se iba desarrollando a velocidad de vértigo así como de la carrera espacial.
Iba empezando también a ir cogiendo conciencia social, claramente de izquierdas pero sin ninguna afiliación a partido político alguno, aunque si más vinculación con los movimientos sindicales que ya empezaban a ir dando señales de vida.
También empecé a ir leyendo algunos libros de análisis de la realidad social, tales como “El hombre unidimensional” de Herbert Marcuse y sobre todo un libro que me impactó bastante que se titulaba “El desafío americano” de J.J. Servan Screiber, que era una visión de la situación vista desde Europa y por un pensador que se calificaba de derechas.
En este libro fue donde leí por primera vez los términos informática y ordenador y donde exponía la revolución tecnológica que se avecinaba que cambiaría radicalmente las relaciones mundiales donde la hegemonía de la Tecnología sería la llave del poder futuro.
A mi aquellos vaticinios me llamaron bastante la atención, porque por entonces en España se estaba muy atrasado en desarrollo tecnológico, por ejemplo en matemáticas que yo era bastante bueno nos apañábamos con utilizar la regla de cálculo y saber manejar las tablas trigonométricas y las de logaritmos y saber dibujar bien los planos de piezas o edificios utilizando los tiralíneas de tinta china.
Las máquinas herramientas que yo manejaba eran bastante anticuadas y en las Universidades Laborales se estaban formando miles de aprendices de torneros, ajustadores y fresadores.
Al finalizar aquél libro, estaba un día yo preparando un trabajo en una fresadora y había un ingeniero conmigo observando como realizaba iba realizando el trabajo, tenía yo cierta amistad con aquel hombre, y en un momento le dije. “ Esto que ahora hacemos de forma manual pronto será realizado por medio de ordenadores”. El Ingeniero me dijo. “ Tu alucinas chabal, por mucho que avance la Tecnología eso no será posible”.
Cinco años después de aquella anécdota, trabajaba yo en una empresa de Programador de Control Numérico donde los tornos y fresadoras eran activadas y guiadas por medio de un ordenador. Pero eso ya será objeto de un nuevo aporte.