jueves, octubre 06, 2005

Alarma social

Feliciano Robles Blanco

LLevo casi 30 años militando en el PSOE desde aquella noche de 1976 en que unos trabajadores de SEAT, se presentaron en un local de Sant Boi, y presentaron a la Federación Catalana del PSOE.

Por entonces aparecieron en Barcelona tres partidos socialistas con siglas y dirigentes diferentes. En posteriores congresos se fueron unificando, y finalmente quedaron las siglas PSC-PSOE, y actualmente por lo que he visto en Barcelona solo queda el PSC, de carácter mucho más nacionalista que lo es el PSOE, que si bien tiene estructura federal tiene una gran tradición centralista, más en la línea marxista al modo de pensar de Alfonso Guerra y sus amiguetes.

Cuando en el PSOE aparece la vena centralista recibe calurosos aplausos de la derechona del PP, y cuando aparece la vena marxista recibe furibundas críticas del PP otra vez.

Yo podría escribir largo y tendido sobre la estructura funcional del PSOE, porque la conozco muy bien y porque he participado siempre como militante de base, con una gran independencia sin haber participado nunca de ninguna de las corrientes internas que hay, aunque mis preferencias se sitúan en la órbita de Izquierda Socialista.

El PSOE, es un partido conformado para gobernar en todas las instituciones, y por lo tanto se estructura para ganar elecciones, renunciando a muchos principios básicos del socialismo e intentando acomodarse a los deseos de las clases medias urbanas que son sus potenciales votantes.

A lo largo de estos años ha renunciado a muchas cosas con las cuales yo no estaba de acuerdo, primero fue la renuncia al marxismo, con la cual yo me identificaba bastante, luego fue la renuncia a la nacionalización de la banca y el suelo, que a mi me hubiese gustado que se hubiese realizado, luego fue la renuncia a la Reforma Agraria, que para mí tenía un gran impacto emotivo, y así poco a poco se han ido renunciando a muchos planteamientos socialistas, las privatizaciones de las empresas públicas, etc.

Actualmente se gobierna para las encuestas y la opinión publicitada en los medios, y por lo tanto todas las acciones las convierten los partidos de la oposición en generar mucho ruido mediático, y además conviene que el ruido cambie de tono cada semana, para no cansar a las audiencias o lectores de prensa, no importa el tema que se trate, lo importante es salir cada día a la palestra y oponerse radicalmente a todo.

Este ruido recibe el nombre de alarma social, estos días lo estamos viendo con lo que ocurre en Ceuta y Melilla, y la gente no sabe que el PP, hizo una barrera electrónica de vigilancia en el Estrecho que permite capturar todas las pateras que intentan cruzarlo, y que para evitar ser capturados crean rutas mas largas y peligrosa hacia Canarias o hacia las costas de Granada y Almería y que en este deambular de pateras han perecido ahogados miles de inmigrantes desde que se inició el uso de pateras.

Otro ruido inmenso estos días es el Estatut de Catalunya, muchos políticos y periodistas vociferan contra el mismo y la mayoría de ellos ni siquiera lo han leído, y además me da mucha pena el papel que está jugando mi paisano Juan Carlos Rodríguez Ibarra que le encanta que le pongan una alcachofa delante la boca para soltar idioteces y sandeces sin fin contra los catalanes, cuando muchos extremeños encontramos allí cobijo y fuimos muy bien recibidos durante nuestra emigración. Quien chupa a Extremadura es la Comunidad de Madrid, hacia donde se dirigen la mayoría de jóvenes extremeños a trabajar cuando alcanzan la edad para hacerlo, y Extremadura sigue llena de cortijos y cotos para que muchos señoritos madrileños pasen allí sus gozadas de cazerías y borracheras.

No comprendo pues la actitud cerril del Presidente de Extremadura. Yo soy extremeño y estoy enormemente agradecido a Cataluña y a los catalanes.

feliciano53@hotmail.com

lunes, octubre 03, 2005

Optimistas, pesimistas, demagogos y radicales

Feliciano Robles Blanco

Hace unos días leí un artículo muy interesante sobre la dificultad que tenemos las personas actualmente para seguir la actualidad informativa, porque está concernida a todo lo que sucede en el Planeta y porque los medios no pueden abarcar todos los acontecimientos significativos que ocurren en el mismo, por falta de medios para hacerlo o por falta de capacidad de las personas para atender diariamente a no más de ocho o diez noticias relevantes, pero no relacionadas las unas con las otras.

También se hace cada vez mas difícil pensar o actuar con criterios ideológicos o religiosos, porque tanto la política como la religión aparecen muy difusas en nuestros cerebros y no hay líneas nítidas para diferenciarnos los unos de los otros, por nuestra ideología o nuestras creencias religiosas.

Llegados a este punto de reflexión, me atrevería a diferenciar actualmente a las personas por su manera de pensar en optimistas, pesimistas, demagogos y radicales.

Estas cuatro formas de pensar y sentir la vida cotidiana, condicionan mucho las relaciones de unas personas con otras porque son muy incompatibles los unos con los otros.

En las tertulias radiofónicas o televisivas, se tiende a conformar un equipo de tertulianos que respondan a estos perfiles con lo que se consiguen debates acalorados, pero con resultado cero, porque cada uno de ellos se mantiene en sus trincheras sin dar el paso de dar la razón a alguno de sus oponentes.
En Física hay una Ley que dice que el resultado de la suma de opuestos es cero.

A veces resulta incomprensible la cerrazón de muchas personas consideradas informadas ante determinados acontecimientos y preveen toda clase de calamidades si se cumplen determinados aspectos.

Por ejemplo desde que era pequeñito siempre ha habido agoreros pesimistas que ante cualquier perturbación en alguna zona del Planeta la han relacionado con la inminente llegada de una nueva Guerra Mundial, otros pronostican catástrofes naturales devastadoras ante cualquier incidente negativa de la Naturaleza, sequías, inundaciones, etc.

Por parte de los optimistas, ocurre lo contrario y ante cualquier nuevo descubrimiento científico o tecnológico pronostican el final de todo tipo de sufrimiento, la eterna juventud, o el final del trabajo penoso, y auguran una Sociedad feliz hasta el infinito.
Pienso que lo bueno sería pensar en el futuro con realismo, con unas migajas de optimismo, y preparados para afrontar cualquier eventualidad negativa que pueda sucedernos a nivel personal o a nivel colectivo.

feliciano53@hotmail.com