sábado, octubre 14, 2006

Paternalismo y prohibicionismo

Feliciano Robles Blanco

A raíz del artículo que he publicado sobre la conveniencia de inculcar a los jóvenes que desistan de fumar, he recibido comentarios de lectores, criticando esa actitud en pos de la libertad de actuación que debemos tener todas las personas y dejar por tanto que cada cual haga lo que más le convenga.

Incluso he leído un comunicado de las Juventudes de Izquierda Unida de Madrid han protestando por la ola prohibicionista que lo invade todo.

Bien, como padre y como docente tengo que decir que me asiste la convicción moral de inculcar a mis hijos y a mis alumnos la adquisición de hábitos saludables de vida, que les proteja su salud y su economía y les aleje por tanto de convertirse en consumidores patológicos y convulsivos y puedan creer que todo lo que les ofrece el mercado es digno de ser consumido.

Una vez leí que la austeridad es una de las mejores virtudes revolucionarias, porque nos permite privarnos de consumos innecesarios y ganar cotas de libertad al liberarnos del tiempo necesario que hay que trabajar para poder consumir productos innecesarios.

Si hay productos que perjudican seriamente la salud, como está científicamente demostrado, tales como el tabaco, el alcohol o las drogas, haremos un gran beneficio los padres y los docentes a los jóvenes si somos capaces de inculcarles que no consuman estos productos,

A esta actitud de los adultos le suelen llamar de forma despectiva paternalismo algunas personas que tienen un concepto equivocado de la LIBERTAD. En todas las generaciones los jóvenes han sido rebeldes respecto de sus padres, en mi adolescencia y juventud, nuestro foco de rebeldía era contra el autoritarismo que había en la sociedad y en el seno de muchas familias donde muchos padre actuaban tal cual como si fueran pequeños franquitos.

Hoy día la mayoría de padres y docentes somos más tolerantes, permisivos y dialogantes. Y por tanto la relación con nuestros hijos y alumnos ha mejorado muchísimo. Sin embargo nuestra actitud de padres y docentes responsables ante un capitalismo salvaje y un consumo desbordado nos tiene casi derrotados porque desde la publicidad engañosa se inculca a los jóvenes la necesidad de ser consumidores destacados porque si no ya se creen que no son nadie.

Es pues necesario seguir insistiendo en todos los frentes posibles que nuestros jóvenes tengan hábitos de consumo saludable y responsable. Quizás no sería necesario recurrir a la palabra prohibir, si somos capaces de dialogar con respeto y conseguir que nuestros hijos comprendan de buena lógica la maldad que tienen muchos de los productos que el mercado les pone por delante.

El poder del mercado es enorme, y gasta millones de euros en publicidad para conseguir consumidores sumisos y adictos, con lo cual se asegura sus beneficios por tiempo indefinido. Pongamos cara a esa explotación y dominación de mercantilismo feroz, y no nos de vergüenza inculcar a nuestros hijos y jóvenes la adquisición de hábitos saludables de vida.

martes, octubre 10, 2006

Tabaco y economía personal

Feliciano Robles Blanco

Hola amigas y amigos: Este aporte va especialmente dedicado a aquellas personas que por causas familiares o profesionales estéis en contacto con jóvenes adolescentes que se estén iniciando en el consumo de tabaco o ya sean fumadores habituales, porque quizás sea un argumento que les incite a no fumar en el futuro o dejar de fumar si ya son fumadores habituales.

Yo nunca he fumado precisamente porque un día un profesor que yo tuve de matemáticas me hizo el razonamiento que voy a exponerles. Así se lo he contado muchas veces a mis alumnos y a mis hijos y algunos me han hecho caso y no han fumado para preservar su economía personal.

El razonamiento es el siguiente:

Actualmente una cajetilla de tabaco vale 2,60 € y un fumador habitual consume más o menos una cajetilla diaria, así que si decide no fumar dispone de 2,60 € diarios para gastarlo en otras cosas que le plazca más que fumar.

Si es un poco ahorrativo y no fuma al cabo de una semana dispondrá de un ahorro de 18,20 € para gastar en algunas cosas de cierto valor.

Si en vez de gastarlo en una semana decide guardarlo un mes, podrá disponer de un ahorro de 77,80 €, que ya le permitirá gastarlo en algo significativo.

Pero si decide seguir ahorrando durante un año, ya juntará un montante de 949 € con lo que podrá darse algún gusto interesante e inolvidable.

Pero si tiene la fuerza de voluntad de seguir ahorrando y lo guarda durante 10 años, ya tendrá un montante de 9490 € que si lo ha tenido en un banco fijo con el capital ahorrado y los interesas generados ya se podrá comprar un coche nuevo.

Por lo cual si la vida de un coche aproximadamente es de diez años, significa que con el ahorro que tiene por no fumar cada diez que vaya viviendo podrá ir comprando un coche nuevo a expensas del ahorro generado por no ser fumador.

Este cálculo es fácil de comprender y realizar por cualquier adolescente y a veces este razonamiento les resulta más convincente que el tema de la salud, porque muchos jóvenes manifiestan que fuman sabiendo que es perjudicial para la salud con el argumento de que de algo hay que morir y que como el tabaco va dañando lentamente pues no les preocupa mucho pensar que cuando sean mayores morirán por culpa del daño causado por el tabaco.

Un chabal a los 16-18 años se siente generalmente sano y fuerte y piensa que los anuncios del daño del tabaco no le van a afectar a él.

Sin embargo este argumento del dinero si que le suena más próximo porque comprueban cada día cuando compran la cajetilla como se les va una parte importante del dinero disponible que tienen para sus gastos.

Un alumno me dijo el otro día todo entusiasmado con este razonamiento, voy a dejar de fumar y se lo voy a decir a mis colegas y le digo una cosa. ¿ Por qué no va usted a explicar esto en al televisión?. Le dije: En eso estamos, pero de momento me conformo con explicarlo por Internet.

Un cordial saludo