Accidentes de tráfico. Jóvenes. Víctimas o culpables
Feliciano Robles Blanco
Profesor de Tecnología
Está claro, que para mucha gente la única fuente de información que tienen es la que reciben a través de los informativos de televisión, y que de estos lo que más impacta son los sucesos trágicos.
Uno de los sucesos que más impactan, son los accidentes de tráfico que ocurren las madrugadas de los fines de semana, donde se ven involucrado jóvenes, y tienen consecuencias trágicas de varios muertos.
En estos sucesos casi siempre se tiende a culpabilizar a los jóvenes como responsables de tales siniestros y yo quisiera en este artículo presentar a los jóvenes también como víctimas de tales siniestros , porque no siempre tienen la culpa los jóvenes de estos accidentes y por otras razones que voy a exponer.
1º.- La formación como conductores de los jóvenes es bastante deficiente. Esta formación la desarrollan las Autoescuelas que son entidades privadas y muchas veces muy poco responsables o capacitadas.
La formación teórica, que es la base para ser buen conductor, está abandonada a la buena de dios, y consiste en memorizar unos tests que utilizan los examinadores de la DGT, para corregirlos rápidamente de forma mecánica. La dificultad de aprender estos tests, hace que muchos jóvenes se lancen a la carretera sin Licencia de Conducir. Aprobar éstos tests no significa que se conozca un automóvil con detalle y los diferentes trucos de cualquier conductor experimentado para superar las situaciones de riesgo en las que un conductor se encuentra de vez en cuando.
En cuanto a las clases prácticas, que es el auténtico negocio de las autoescuelas, no van más allá de aprender a callejear por calles de ciudades y conocer los diferentes circuitos que utilizan los examinadores de la DGT, para lo cual los monitores de las autoescuelas conocen las diferentes dificultades que tiene cada circuito, y si se la dicen a los alumnos y estos son espabilados, pues las aprenden a superar sin dificultad.
Sin embargo poco se enseña a los jóvenes a superar situaciones de riesgo, tales como la conducción nocturna, frenadas de emergencia, tomar curvas con exceso de velocidad, conducir bajo los efectos del alcohol, etc.
Así que cuando un joven toma por primera vez un automóvil propio, muchas veces lo hace con mucho tiempo transcurrido desde que aprobó el examen de conducir. Yo recuerdo que tardé tres años y cuando cogí un coche propio por primera vez, no sabía ni aparcarlo, y cuando conducía de noche, no sabía el juego de luces que tenía que hacer para evitar deslumbramientos.
La Dirección General de Tráfico, tiene una pequeña película estupenda donde se señalan una serie de riesgos que afectan a los jóvenes:
El primero de ellos es el que he comentado que afecta a una formación inicial muy deficiente, por parte de algunas Autoescuelas poco responsables.
En segundo lugar, afecta a la nula preparación para la conducción nocturna en carretera y con malas condiciones climatológicas. Lluvia, niebla, viento, etc .
En tercer lugar, la ingesta de alcohol por parte de conductores, que le hace perder la sensación de la realidad y de peligro cuando conducen un vehículo bajo los efectos del alcohol o de las drogas.
En cuarto lugar, la competitividad de muchos jóvenes les hace tomar la carretera como circuitos de velocidad, y participar de piques y apuestas. En España se están poniendo en varios sitios circuitos cerrados de velocidad donde las personas que les guste correr pueden hacerlo sin poner en riesgo la vida propia y la de otros inocentes.
Por último hay muchos jóvenes que son reacios a usar los medios de seguridad activa, es decir usar cascos para conducir motos y ponerse siempre el cinturón de seguridad, cualquiera que sea la distancia a recorrer.
Una vez obtenido el Carnet de Conducir la única información sobre Educación Vial que recibimos los conductores son los anuncios y campañas de prevención de la DGT, pero entre un anuncio de prevención aparecen varios de marcas de coches donde la velocidad juega un rol importante porque casi siempre va unido a una posible aventura con una mujer u hombre despampanante.
Yo quisiera lanzar una voz diciendo que me parece injusto el precio que tienen que pagar los jóvenes por asegurar sus vehículos, el seguro es un acto solidario, también me parece injusto que las compañías de alquiler de vehículos no los quieran alquilar a jóvenes menores de 26 años.
Por todo ello llego a la conclusión que los jóvenes son tanto víctimas como culpables en lo relacionado con la Seguridad Vial.
Concebí este sitio como un diario educativo cuyo propósito era aportar mi granito de arena para conseguir una educación integradora y liberadora, fundamentada en los valores humanos que más dignifican a las personas.
sábado, agosto 30, 2003
miércoles, agosto 27, 2003
Accidentes de tráfico. La velocidad
Feliciano Robles Blanco
Profesor de tecnología de automoción
En España hay una costumbre muy arraigada de buscar un culpable en todas
las cosas malas que pasan, olvidando que muchos sucesos ocurren de forman
totalmente fortuita sin culpabilidad expresa de nadie.
En los accidentes de tráfico los medios de comunicación siempre toman como
chivo expiatorio de los mismos a los excesos de velocidad. Yo creo que la
velocidad es una condición necesaria para que ocurra un accidente, pues
siempre se trata del impacto que hace un objeto móvil, pero de ahí a
considerar que casi todos los accidentes son por exceso de velocidad, va un
trecho.
Yo prefiero considerar el término velocidad inadecuada y maniobras
inadecuadas que hacen los conductores cuando van conduciendo un vehículo,
porque casi la totalidad de accidentes no son por exceso de velocidad sino
por la velocidad inadecuada que lleva un vehículo de acuerdo a las
condiciones del tráfico, estado de la carretera, estado general del
vehículo, etc.
Son muchos los conductores, que no saben cual es la velocidad adecuada a la
que se tiene que circular, y eso es crucial para evitar los accidentes.
Los vehículos están equipados de acelerador, frenos y caja de cambios,
precisamente porque hay que estar modificando casi permanentemente la
velocidad de los vehículos.
No se trata, pues, de inculcar a los conductores que han de conducir más
despacio, sino de inculcarles la necesidad que tienen de llevar siempre la
velocidad adecuada que se requiere en cada momento.
Está claro por ejemplo, que circular a 120 km/hora en una autopista es una
velocidad considerada normal, pero hacerlo por una carretera de montaña
estrecha y con curvas es una velocidad suicida. Es pues este concepto el que
hay que saber inculcar a nuestros alumnos/as e hijos/hijas cuando les
aconsejamos sobre la velocidad en los vehículos. Siempre, siempre hay que
circular a la velocidad adecuada que permita la vía para hacerlo en
condiciones de máxima seguridad
Feliciano Robles Blanco
Profesor de tecnología de automoción
En España hay una costumbre muy arraigada de buscar un culpable en todas
las cosas malas que pasan, olvidando que muchos sucesos ocurren de forman
totalmente fortuita sin culpabilidad expresa de nadie.
En los accidentes de tráfico los medios de comunicación siempre toman como
chivo expiatorio de los mismos a los excesos de velocidad. Yo creo que la
velocidad es una condición necesaria para que ocurra un accidente, pues
siempre se trata del impacto que hace un objeto móvil, pero de ahí a
considerar que casi todos los accidentes son por exceso de velocidad, va un
trecho.
Yo prefiero considerar el término velocidad inadecuada y maniobras
inadecuadas que hacen los conductores cuando van conduciendo un vehículo,
porque casi la totalidad de accidentes no son por exceso de velocidad sino
por la velocidad inadecuada que lleva un vehículo de acuerdo a las
condiciones del tráfico, estado de la carretera, estado general del
vehículo, etc.
Son muchos los conductores, que no saben cual es la velocidad adecuada a la
que se tiene que circular, y eso es crucial para evitar los accidentes.
Los vehículos están equipados de acelerador, frenos y caja de cambios,
precisamente porque hay que estar modificando casi permanentemente la
velocidad de los vehículos.
No se trata, pues, de inculcar a los conductores que han de conducir más
despacio, sino de inculcarles la necesidad que tienen de llevar siempre la
velocidad adecuada que se requiere en cada momento.
Está claro por ejemplo, que circular a 120 km/hora en una autopista es una
velocidad considerada normal, pero hacerlo por una carretera de montaña
estrecha y con curvas es una velocidad suicida. Es pues este concepto el que
hay que saber inculcar a nuestros alumnos/as e hijos/hijas cuando les
aconsejamos sobre la velocidad en los vehículos. Siempre, siempre hay que
circular a la velocidad adecuada que permita la vía para hacerlo en
condiciones de máxima seguridad
lunes, agosto 25, 2003
¿ Por qué se queman los bosques de España? ( 2ª parte)
Feliciano Robles Blanco
En la primera parte denuncié la quema de los bosques de la vertiente atlántica de la península, debido, según mi parecer, a un plan de reforestación inadecuado de arbóles no autóctonos, y no compatibles con el clima de la región.
Hoy me voy a centrar en la quema de los bosques de la vertiente mediterránea o sea la que afecta a todas las provincias españolas bañadas por el mar Mediterráneo, y que van de Gerona a Cádiz.
La quema de los bosques de esta zona ha sido debido a la presión urbanística a la que han estado y están sometidas, debido a la construcción de hoteles y apartamentos turísticos, pero sobre todo, al desarrollo de las urbanizaciones de segundas residencias que se han construido de forma alocada y especulativa a lo largo de todo el litoral, creando un estrés hídrico insoportable en la zona, por el gran consumo de agua que hay especialmente durante el verano que es cuando más ocupadas están las urbanizaciones por sus propietarios.
Yo llegué a la provincia de Barcelona en 1961, bajo el efecto llamada que ejerció sobre mí un familiar que residía en Manresa, por aquella época eran miles las personas que diariamente llegaban a Barcelona, bajo el efecto llamada de una zona en desarrollo y que ofrecía mejores alternativas de vida que las que había en las zonas rurales y agrícolas de toda España. Así que a Barcelona y su provincia llegaban familias enteras procedentes de todas las regiones de España. Pronto se generó una actividad en la construcción impresionante porque había que alojar a aquellas familias que diariamente llegaban.
Así fue como se crearon enormes ciudades dormitorios como Badalona, Hospitalet, Cornellá, Santa Coloma, etc. Ciudades muy mal equipadas de servicios ciudadanos que hiciesen agradable vivir en ellas.
Una vez instalados en Barcelona, estas familias fueron adquiriendo automóviles y con ellos tuvieron la posibilidad de los domingos salir a pasarlos al campo, la montaña o las playas. Era la época de los famosos “domingueros” y las caravanas de SEAT-600.
Todo el litoral mediterráneo estaba cubierto de pinares de escaso valor maderero, pero si de buen efecto paisajístico, y era muy agradable pasar los domingos en espacios y merenderos de aquellos pinares que muchos de ellos llegaban a las mismas playas.
Debido a esta presión humana sobre estos pinares, pronto empezaron a aparecer pequeños incendios forestales, originados por imprudencias, tales como tirar cigarros encendidos, no apagar bien las fogatas que se hacían en los merenderos, botellas de cristal rotas y tiradas al bosque, etc..
A raíz de estos incendios, ocasionales surgió el boom de las urbanizaciones, porque una vez que una extensión de bosque se había quemado ya no había excusa que impidiese urbanizarlo, así que entraban las excavadoras y preparaban diferentes parcelas que se vendían a precio de oro y se hacía un suculento negocio. Así que el plan era que el bosque se tenía que quemar previamente antes de poderlo urbanizar, para acallar las voces que pudiesen protestar por la corta de árboles.
Yo estuve vendiendo parcelas en una urbanización situada en las faldas del Montseny cuyo terreno se había quemado cuatro años antes.
Los pocos bosques que quedan actualmente se queman por muchas causas, debido al abandono que tienen por parte de sus propietarios, ya que la mayoría de ellos son de propiedad privada, si un incendio de éstos coincide con un año de lluvias primaverales y verano caluroso pues el terreno arde como una tea y se extiende de forma descontrolada, creando el peligro y la destrucción en muchas urbanizaciones que se ven cercadas por el fuego.
En Cataluña hay una ley que obliga a que las urbanizaciones tienen que tener un sistema eficaz de defensa contra el fuego, lamentablemente la mayoría de estas urbanizaciones no lo cumplen y además muchas de ellas son ilegales y se han desarrollado sin la aprobación y el control de las autoridades competentes en planeamiento urbanístico.
Desgraciadamente las autoridades medioambientales en España han brillado por su ausencia y siempre han estado sometidas al poder de los ladrillos, es decir a facilitar la construcción de todo tipo de chalets y apartamentos en lugares totalmente inadecuados y que está provocando en todo el litoral mediterráneo una deforestación importante que dará paso a una gran desertificación, porque hay lugares donde muchos pinos se han quemado que ya no podrán regenerarse más.
Feliciano Robles Blanco
En la primera parte denuncié la quema de los bosques de la vertiente atlántica de la península, debido, según mi parecer, a un plan de reforestación inadecuado de arbóles no autóctonos, y no compatibles con el clima de la región.
Hoy me voy a centrar en la quema de los bosques de la vertiente mediterránea o sea la que afecta a todas las provincias españolas bañadas por el mar Mediterráneo, y que van de Gerona a Cádiz.
La quema de los bosques de esta zona ha sido debido a la presión urbanística a la que han estado y están sometidas, debido a la construcción de hoteles y apartamentos turísticos, pero sobre todo, al desarrollo de las urbanizaciones de segundas residencias que se han construido de forma alocada y especulativa a lo largo de todo el litoral, creando un estrés hídrico insoportable en la zona, por el gran consumo de agua que hay especialmente durante el verano que es cuando más ocupadas están las urbanizaciones por sus propietarios.
Yo llegué a la provincia de Barcelona en 1961, bajo el efecto llamada que ejerció sobre mí un familiar que residía en Manresa, por aquella época eran miles las personas que diariamente llegaban a Barcelona, bajo el efecto llamada de una zona en desarrollo y que ofrecía mejores alternativas de vida que las que había en las zonas rurales y agrícolas de toda España. Así que a Barcelona y su provincia llegaban familias enteras procedentes de todas las regiones de España. Pronto se generó una actividad en la construcción impresionante porque había que alojar a aquellas familias que diariamente llegaban.
Así fue como se crearon enormes ciudades dormitorios como Badalona, Hospitalet, Cornellá, Santa Coloma, etc. Ciudades muy mal equipadas de servicios ciudadanos que hiciesen agradable vivir en ellas.
Una vez instalados en Barcelona, estas familias fueron adquiriendo automóviles y con ellos tuvieron la posibilidad de los domingos salir a pasarlos al campo, la montaña o las playas. Era la época de los famosos “domingueros” y las caravanas de SEAT-600.
Todo el litoral mediterráneo estaba cubierto de pinares de escaso valor maderero, pero si de buen efecto paisajístico, y era muy agradable pasar los domingos en espacios y merenderos de aquellos pinares que muchos de ellos llegaban a las mismas playas.
Debido a esta presión humana sobre estos pinares, pronto empezaron a aparecer pequeños incendios forestales, originados por imprudencias, tales como tirar cigarros encendidos, no apagar bien las fogatas que se hacían en los merenderos, botellas de cristal rotas y tiradas al bosque, etc..
A raíz de estos incendios, ocasionales surgió el boom de las urbanizaciones, porque una vez que una extensión de bosque se había quemado ya no había excusa que impidiese urbanizarlo, así que entraban las excavadoras y preparaban diferentes parcelas que se vendían a precio de oro y se hacía un suculento negocio. Así que el plan era que el bosque se tenía que quemar previamente antes de poderlo urbanizar, para acallar las voces que pudiesen protestar por la corta de árboles.
Yo estuve vendiendo parcelas en una urbanización situada en las faldas del Montseny cuyo terreno se había quemado cuatro años antes.
Los pocos bosques que quedan actualmente se queman por muchas causas, debido al abandono que tienen por parte de sus propietarios, ya que la mayoría de ellos son de propiedad privada, si un incendio de éstos coincide con un año de lluvias primaverales y verano caluroso pues el terreno arde como una tea y se extiende de forma descontrolada, creando el peligro y la destrucción en muchas urbanizaciones que se ven cercadas por el fuego.
En Cataluña hay una ley que obliga a que las urbanizaciones tienen que tener un sistema eficaz de defensa contra el fuego, lamentablemente la mayoría de estas urbanizaciones no lo cumplen y además muchas de ellas son ilegales y se han desarrollado sin la aprobación y el control de las autoridades competentes en planeamiento urbanístico.
Desgraciadamente las autoridades medioambientales en España han brillado por su ausencia y siempre han estado sometidas al poder de los ladrillos, es decir a facilitar la construcción de todo tipo de chalets y apartamentos en lugares totalmente inadecuados y que está provocando en todo el litoral mediterráneo una deforestación importante que dará paso a una gran desertificación, porque hay lugares donde muchos pinos se han quemado que ya no podrán regenerarse más.