Capítulo 2-11: Aprender a construir la paz
Aportación de la profesora argentina: Angela Ridao
Actualmente el mundo vive convulsionado por los cambios acelerados, tecnología y investigaciones muestran grandes avances humanos, pero algunas veces se utilizan para bien y otras para mal.
Para bien: podemos ver inventos y descubrimientos que han beneficiado a la humanidad como es el caso de: vacunas, descubrimientos en el ADN, inventos en el campo informático que permiten conectar al mundo entero, y la lista puede seguir.
Para mal: se han realizado acciones utilizando inventos y descubrimientos que operan para mal, como por ejemplo: las guerras, difusión de bacterias y virus que ayudan a destruir, disturbios, destrucción, conflictos, trabajo en condiciones de esclavitud con opresión a niños y mujeres, violencia de todo tipo y en todo orden.
¿Qué sucede con esta humanidad, como convive, como aprende, como busca trascender?
El fundamento humano es que venimos a este tipo de existencia a ser felices, a trascender como seres auténticos y plenos, ¿pero que cosas hacemos para lograrlo? ¿cómo aprendemos a vivir y que consecuencias generamos?
En el camino existencial, desde los orígenes luchamos por constituirnos como SER, lo cual significa estar satisfechos con nosotros mismos y obrar de una manera que nos conduzca a la plenitud, sin descartar que las maneras puedan ser erradas o acertadas, cada uno en su lugar cósmico lucha por ese ser siendo.
En el nivel concreto somos por las cosas que HACEMOS, aquí entran a jugar las acciones y vivencias cotidianas, que nos guían a desarrollar nuestra inteligencia, entendida como capacidad de adaptación, de desarrollar habilidades y actitudes que solucionen los problemas que tengan relevancia para el contexto donde vivimos (familia, sociedad, cultura). La inteligencia es un componente humano que nos guía para llegar a SER. Por ello, tenemos una faz intrapsíquica, donde nuestro YO tiene poder de: adaptación, utilización efectiva de nuestros componentes internos, de búsqueda de solución a cuestiones existenciales que se valen de la configuración de un mundo interno que esta conformado por el reservorio de recuerdos, sentimientos, emociones, conocimientos, experiencias, etc, y por otro lado tenemos otra faceta que nos conecta con el mundo externo, con lo OTRO, así realizamos acciones por, para, con otros, lo cual permite desarrollar la inteligencia interpersonal. Tanto una faceta u otra es la que constituye nuestra inteligencia emocional, motor que genera una energía que impele a HACER y TENER.
Una hipótesis podría ser: si todo el mundo se manifestara, actuará, comunicara, por medio del AMOR (en sentido amplio) no existirían los problemas mencionados al inicio de este texto.
Amor una palabra corta, simple, que algunos la piensan como banal, como ñoñeria, pero que encierra la esencia del SER, HACER y TENER; ya que nos induce a procesos de humanización, nos conecta con el micro y macro cosmos, a través de él encontramos el sentido y el significado a la existencia.
La capacidad vital que nos concede el AMOR permite educarnos, educar.
En los primeros días de existencia del cachorro humano, el bebé, se conecta con el mundo por el amor que recibe de su entorno, y así comienza su camino de aprendizaje. El contexto siembra las semillas que luego llevarán al individuo a identificarse con una cultura, sociedad, nación. Este amor permite hacer acciones que le devuelven la mirada que le indican como actuar en el mundo, una mirada de protección, de cuidado, de contención, de confianza y seguridad. Es así como la infancia aprende a confiar en este mundo, y a operar sobre él porque hay quien educa y colabora en el crecimiento.
Por otro lado aprende a tener: conocimiento, relaciones y vinculaciones sociales significativas, amor hacia sí mismo y hacia los demás, es decir, aprende a dar y recibir.
En un salto evolutivo, si pensamos en un adolescente, se puede decir que el amor le permite dejar cerrar la etapa de la niñez para entrar en otra, rica en experiencias. Aprende a conocerse, descubrirse, a amar y amarse, a identificarse con ideas, a formar una ideología, a defender sus convicciones, por poseer un mundo rico en imágenes y utopías lo lleva a conectarse con la expresión artística y con la ciencia. El adolescente asume desafíos, se juega por la vida y sus seres queridos, se pone a prueba, lo cual lo lleva a descargar sus energías en acciones con sus pares y cuando la circunstancia lo permite incluye al adulto en su mundo, lo respeta y admira como modelo. Aprende a tener: conocimientos; relaciones vinculares donde vuelca sus pasiones, productos que surgen de su inteligencia; configura un sistema de derechos y obligaciones, se forma como ciudadano desde un punto de vista ético; su imaginación le permite obtener creaciones que le dan placer.
En otro salto evolutivo encontramos las generaciones de padres o gente de mediana edad, con gran nivel productivo, que hace y se juega en su existencia vital en esta sociedad para tener una posición social, confort, un ideal por el cual luchar (una familia, una profesión, una pareja, etc). Es una etapa de gran creación porque aquí ya se quieren dejar impresiones en el mundo, el sello propio.
Y a grandes saltos la última etapa del ser humano, la tercera edad, la ancianidad. El tiempo se ralentiza, se hace lento y el espacio se torna parte de él. Las acciones se disfrutan con mayor gusto, se hacen cosas impregnadas de la sabiduría que atesoro durante toda su vida, la huella en este mundo es inminente. Son lo máximo poseen la historia de costumbres, experiencias, cultura, conocimientos, que quedan como legado a las generaciones más jóvenes. El tener en esta etapa es aspirar a la salud, a tener un pasar económico que le permita subsistir, aunque en algunos casos se tenga que disponer de ayuda externa. A tener tiempo para observar y recorrer la naturaleza y disfrutarla, de manera tal que quede guardada en un lugar del alma, patrimonio trascendental. Aparece la esperanza de otro tipo de existencia, como mecanismo de defensa ante la angustia de extinción. Aspira a llevarse lo mejor de uno mismo, del SER, quien fue, que dejo, que tiene en su riqueza espiritual. Que significado tiene el mundo al final del camino, las cosas materiales, naturales, espirituales.
Por eso aprender a SER, HACER, TENER es un camino de lucha por la existencia humana. El aprendizaje es como un barco que nos transporta de una orilla a otra, a veces luchando con tempestades, vientos arrebatadores, huracanes, y otras veces disfrutando de aires apacibles que acarician el alma, del sol que entibia y da bienestar. En fin la vida merece la pena desde el origen hasta el fin. La PAZ y el AMOR son una vía, senda para existir, bellos términos pero difíciles de alcanzar, especialmente en un mundo donde la maldad y la negatividad trata de contaminarnos, por eso luchemos desde cada lugar de este planeta para contagiar de amor y paz a quienes no lo entienden así, o no lo conocen. Luchemos por todos: la infancia, la adolescencia, las generaciones intermedias, las generaciones que comprenden la tercera o cuarta edad.
Angela RidaoTandil, ( República Argentina) 3 de septiembre 2004
Concebí este sitio como un diario educativo cuyo propósito era aportar mi granito de arena para conseguir una educación integradora y liberadora, fundamentada en los valores humanos que más dignifican a las personas.
sábado, septiembre 04, 2004
viernes, septiembre 03, 2004
APRENDER A SER, HACER Y TENER
Capítulo 2-6 Enseñar a dormir bien
Hola amigas y amigos: Una de las cosas que más me ha preocupado de muchos de mis alumnos es el desarreglo que tienen respecto al control del sueño y tener más o menos regulado los periodos de dormir en cuanto al horario y la cantidad de horas que se deben dormir diariamente. Este desarreglo del sueño repercute muy negativamente en el rendimiento escolar.
En este tema mi mujer ha sido muy rigurosa y muy educadora sobre enseñar a mis hijos a dormir diariamente ocho horas seguidas y suprimir todas las actividades que pudiesen llevar a un desvelo después de la cena.
Yo se que será difícil creerlo para la mayoría de ustedes, pero en la habitación de mis hijos nunca ha habido ni un aparato de radio, ni teléfono, ni televisión, ni equipo de música, ni se les permitía leer en la cama antes de acostarse. Cuando ya eran mayores se puso el ordenador en la habitación de uno de ellos, pero se le persuadió a que no lo utilizase después de cenar.
Tampoco se les ha permitido nunca alterar las horas de sueño con motivo de algunos exámenes que tuviesen que estudiar de noche o levantarse más temprano. Bueno el pequeño se ha levantado alguna vez una hora antes para repasar los exámenes memorísticos que tanto odiaba.
Tampoco han tomado nunca ningún tipo de estimulante para vencer al sueño, lease cafés, coca-colas, o cualquier tipo de pastillas anfetamínicas.
Se les enseñó desde pequeñitos que siempre se bañasen o duchasen un poco antes de cenar y ya les servía de bálsamo y podían reconciliar el dueño fácilmente cuando se acostaban poco después de cenar en torno a la 22,30 horas.
Luego cuando ya fueron adolescentes, se les permitía salir los viernes o los sábados hasta más tarde, poco a poco cada año se iba negociando cada año la hora de recogerse, hasta que a los 20 años o así ya tenían libertad plena para recogerse a la hora que quisieran, pero al día siguiente siempre dormían ocho horas seguidas. Los domingos casi nunca han salido de noche.
Yo se que eso es difícil de conseguir, pero se puede. Doy fe de ello.
Un aspecto importante para dormir es acostumbrar a los niños o niñas desde pequeñitos a dormir solos en sus habitaciones y con la luz apagada. Cuando eran pequeño me quedaba yo con ellos en la cama hasta que se dormían contándoles algún cuento de final feliz. Recuerdo que a veces me pedían que les contase el cuento una y otra vez si por la noche se levantaban y venían hacia nuestro dormitorio diciendo que tenían miedo, otra vez me levantaba yo y me iba con ellos a sus habitaciones y me acostaba con ellos hasta que se dormían otra vez y les hacía ver que los sueños de miedo son falsos y se olvidan al día siguiente.
A veces cuando estábamos comiendo en la mesa, contábamos todos los sueños que habíamos tenido y lo raro de los mismos, aunque hubiesen sido pesadillas nos reíamos de las mismas.
Un cordial saludo
Feliciano
Capítulo 2-6 Enseñar a dormir bien
Hola amigas y amigos: Una de las cosas que más me ha preocupado de muchos de mis alumnos es el desarreglo que tienen respecto al control del sueño y tener más o menos regulado los periodos de dormir en cuanto al horario y la cantidad de horas que se deben dormir diariamente. Este desarreglo del sueño repercute muy negativamente en el rendimiento escolar.
En este tema mi mujer ha sido muy rigurosa y muy educadora sobre enseñar a mis hijos a dormir diariamente ocho horas seguidas y suprimir todas las actividades que pudiesen llevar a un desvelo después de la cena.
Yo se que será difícil creerlo para la mayoría de ustedes, pero en la habitación de mis hijos nunca ha habido ni un aparato de radio, ni teléfono, ni televisión, ni equipo de música, ni se les permitía leer en la cama antes de acostarse. Cuando ya eran mayores se puso el ordenador en la habitación de uno de ellos, pero se le persuadió a que no lo utilizase después de cenar.
Tampoco se les ha permitido nunca alterar las horas de sueño con motivo de algunos exámenes que tuviesen que estudiar de noche o levantarse más temprano. Bueno el pequeño se ha levantado alguna vez una hora antes para repasar los exámenes memorísticos que tanto odiaba.
Tampoco han tomado nunca ningún tipo de estimulante para vencer al sueño, lease cafés, coca-colas, o cualquier tipo de pastillas anfetamínicas.
Se les enseñó desde pequeñitos que siempre se bañasen o duchasen un poco antes de cenar y ya les servía de bálsamo y podían reconciliar el dueño fácilmente cuando se acostaban poco después de cenar en torno a la 22,30 horas.
Luego cuando ya fueron adolescentes, se les permitía salir los viernes o los sábados hasta más tarde, poco a poco cada año se iba negociando cada año la hora de recogerse, hasta que a los 20 años o así ya tenían libertad plena para recogerse a la hora que quisieran, pero al día siguiente siempre dormían ocho horas seguidas. Los domingos casi nunca han salido de noche.
Yo se que eso es difícil de conseguir, pero se puede. Doy fe de ello.
Un aspecto importante para dormir es acostumbrar a los niños o niñas desde pequeñitos a dormir solos en sus habitaciones y con la luz apagada. Cuando eran pequeño me quedaba yo con ellos en la cama hasta que se dormían contándoles algún cuento de final feliz. Recuerdo que a veces me pedían que les contase el cuento una y otra vez si por la noche se levantaban y venían hacia nuestro dormitorio diciendo que tenían miedo, otra vez me levantaba yo y me iba con ellos a sus habitaciones y me acostaba con ellos hasta que se dormían otra vez y les hacía ver que los sueños de miedo son falsos y se olvidan al día siguiente.
A veces cuando estábamos comiendo en la mesa, contábamos todos los sueños que habíamos tenido y lo raro de los mismos, aunque hubiesen sido pesadillas nos reíamos de las mismas.
Un cordial saludo
Feliciano
jueves, septiembre 02, 2004
APRENDER A SER, HACER Y TENER
Capítulo 2-5 Enseñar a jugar
Hola amigas y amigos: Una de las actividades más didácticas que se pueden hacer con los bebés, niños y jóvenes es enseñarles a jugar todo tipo de juegos para que vayan desarrollando sus habilidades, percepciones y capacidades.
Yo recuerdo de forma muy significativa los juegos que he enseñado especialmente a mi hijo mayor desde que estaba en la cuna.
Los bebés son muy agradecidos cuando se juega con ellos, y nos premian con sonrisas y gestos de que quieren más de ese juego. Hay muchos juegos que se pueden hacer con los bebés. Recuerdo especialmente los juegos que hacía con él mientras se bañaba en la bañera del baño, con toda una serie de figuritas y muñequitos que teníamos, convertíamos la hora del baño en un pequeño festín y de esa manera se ponía muy contento cuando se iniciaban las tareas del baño diario.
Luego ya en la primera infancia, también hay juegos muy especiales y significativos. En mi caso como era el primogénito pues me tocó enseñarle a montar en bicicleta, jugar a la pelota, enseñarle a nadar, correr con él por un circuito, hacer castillos en la playa, escalar pequeñas montañas.
Luego más adelante ya empezó a jugar con grupos de amigos, ahí hay que enseñar a los niños a saber participar con fair play, es decir juego limpio y que en el juego unas veces se pierde y otras se gana. En los juegos de azar se pierde o se gana de acuerdo a las reglas desconocidas de la diosa fortuna. Y en los juegos de habilidades o fuerza ganan los más hábiles o fuertes y en los juegos de estrategia pues ganan los más inteligentes.
Tuvo mucha suerte mi hijo mayor en su etapa escolar, porque en el colegio donde asistía a la escuela cada año organizaban dos semanas de actividades extraescolares y deportivas muy bien organizadas y donde todo el mundo participaba de acuerdo con las cosas que más le gustaban a cada chico o chica del colegio.
Luego están los juegos sociales, o sea los que juegan personas de diferentes edades, en nuestro caso fue muy significativo, la gran cantidad de partidas de cartas que jugaron mis hijos con sus padres con sus abuelos e incluso con su bisabuela. Con la bara¡a de cartas y el dominó se pueden jugar a muchos juegos muy diferentes algunos de los cuales son muy divertidos y competitivos.
La finalidad última de los juegos es aprender a usar racionalmente el tiempo de ocio que tenemos las personas de acuerdo a la circunstancia en la que nos encontremos para evitar el sentimiento negativo que produce el aburrimiento.
También los juegos nos enseñan cuales son nuestros límites, físicos, sensoriales e intelectuales.
Me gustaría poder recibir algún aporte complementario de alguno de ustedes que haya tenido experiencias positivas con sus hijos en este aspecto de los juegos. O sea que haya sido juguetón o juguetona con sus hijos o nietos.
Un cordial saludo
Feliciano
Capítulo 2-5 Enseñar a jugar
Hola amigas y amigos: Una de las actividades más didácticas que se pueden hacer con los bebés, niños y jóvenes es enseñarles a jugar todo tipo de juegos para que vayan desarrollando sus habilidades, percepciones y capacidades.
Yo recuerdo de forma muy significativa los juegos que he enseñado especialmente a mi hijo mayor desde que estaba en la cuna.
Los bebés son muy agradecidos cuando se juega con ellos, y nos premian con sonrisas y gestos de que quieren más de ese juego. Hay muchos juegos que se pueden hacer con los bebés. Recuerdo especialmente los juegos que hacía con él mientras se bañaba en la bañera del baño, con toda una serie de figuritas y muñequitos que teníamos, convertíamos la hora del baño en un pequeño festín y de esa manera se ponía muy contento cuando se iniciaban las tareas del baño diario.
Luego ya en la primera infancia, también hay juegos muy especiales y significativos. En mi caso como era el primogénito pues me tocó enseñarle a montar en bicicleta, jugar a la pelota, enseñarle a nadar, correr con él por un circuito, hacer castillos en la playa, escalar pequeñas montañas.
Luego más adelante ya empezó a jugar con grupos de amigos, ahí hay que enseñar a los niños a saber participar con fair play, es decir juego limpio y que en el juego unas veces se pierde y otras se gana. En los juegos de azar se pierde o se gana de acuerdo a las reglas desconocidas de la diosa fortuna. Y en los juegos de habilidades o fuerza ganan los más hábiles o fuertes y en los juegos de estrategia pues ganan los más inteligentes.
Tuvo mucha suerte mi hijo mayor en su etapa escolar, porque en el colegio donde asistía a la escuela cada año organizaban dos semanas de actividades extraescolares y deportivas muy bien organizadas y donde todo el mundo participaba de acuerdo con las cosas que más le gustaban a cada chico o chica del colegio.
Luego están los juegos sociales, o sea los que juegan personas de diferentes edades, en nuestro caso fue muy significativo, la gran cantidad de partidas de cartas que jugaron mis hijos con sus padres con sus abuelos e incluso con su bisabuela. Con la bara¡a de cartas y el dominó se pueden jugar a muchos juegos muy diferentes algunos de los cuales son muy divertidos y competitivos.
La finalidad última de los juegos es aprender a usar racionalmente el tiempo de ocio que tenemos las personas de acuerdo a la circunstancia en la que nos encontremos para evitar el sentimiento negativo que produce el aburrimiento.
También los juegos nos enseñan cuales son nuestros límites, físicos, sensoriales e intelectuales.
Me gustaría poder recibir algún aporte complementario de alguno de ustedes que haya tenido experiencias positivas con sus hijos en este aspecto de los juegos. O sea que haya sido juguetón o juguetona con sus hijos o nietos.
Un cordial saludo
Feliciano
miércoles, septiembre 01, 2004
APRENDER A SER, HACER Y TENER
Capítulo 2- 4 El tiempo de los niños y de los jóvenes
Hola amigas y amigos: De nuevo he recurrido al archivo de APRENDIENDO para rescatar y actualizar un artículo escrito el año 2001, para complementar el artículo que envié ayer sobre la importancia del tiempo que dedicamos a los niños y jóvenes.
Por aquellas fechas esta Lista se llamaba ESCUELA DE PADRES, y ahora el libro que poco iremos confeccionando quiero que sus potenciales lectores sean padres y madres e incluso abuelas y abuelos que tengan tareas educativas con sus nietos.
Un saludoFeliciano
------0000-----
Apreciados amig@s: Perdonad mi insistencia en el tema del tiempo; pero es que yo creo que es la clave de muchas cosas. Yo soy profundamente demócrata e igualitario y veo que el tiempo es el recurso que es absolutamente igual para todo el mundo. Todos los días tienen 24 horas para todas las persona y sin embargo unos saben aprovechar el tiempo y otros perderlo inútilmente. ¿ Os podéis imaginar lo que puede ocurrir si tomamos dos niños de cuatro años y a uno le enseñamos a administrar bien su tiempo y al otro a perderlo, lo que puede ocurrir cuando esos niños tengan 25 años en que situación se encuentran?.
Yo si tengo ese dato, porque mi hijo mayor acaba de cumplir 25 años y es de los que se le enseñó desde pequeñito a saber administrar su tiempo.
A mis hijos desde pequeños se les enseñó en casa a administrar bien su tiempo, fijaros que digo administrar y no emplear, y en eso mi mujer y yo hemos coincidido y nos hemos ocupado de parcelas diferentes.
Mi mujer ha incidido en que cuidasen su higiene personal, así que siempre había que reservar tiempo para la higiene bucal y corporal, cortarse el pelo cuando la ocasión lo requería, llevar ropa limpia y aseada. También se ha ocupado que la alimentación fuese variada y suficiente, nunca han ido mis hijos al colegio sin haber tomado un buen desayuno y se han quedado una tarde sin su merienda o una noche sin su cena.
Otro aspecto que ha sido llevado con rigor han sido las horas de dormir, siempre se ha procurado que fuesen ocho horas seguidas, para ello en la habitación de los niños ni ha habido música, ni TV, ni lectura nocturna ni levantarse más temprano porque hubiese un examen. Yo me he cuidado más de otros aspectos, siempre he intentado que tuviesen una actitud positiva hacia la escuela, siempre les preguntaba por sus profes y si con alguno tenían problemas les decía la forma de solucionarlos y si no era posible he ido yo personalmente a hablar con los profes afectados.
He asistido a casi todas las reuniones que se han celebrado con los padres en los colegios. Siempre han llevado las tareas escolares al día, siempre les dije que hiciesen en el colegio todo lo que pudiesen hacer y que pusiesen la máxima atención e interés en todo lo que los maestros les decían. Siempre han tenido una agenda escolar y siempre después de comer lo primero ha sido hacer la tarea escolar y una vez concluida todo el tiempo sobrante lo podían dedicar a lo que más les gustase. ´Música, TV. lectura, calle, cine, amigos, deportes, novia, etc.
En verano , como siempre aprobaban en junio, han sabido lo que es disfrutar del tiempo libre a tope, y lo han empleado en viajar, campamentos, etc.
¿Sabéis lo que más pena me da de mi actividad como docente?. Ver como muchos de mis alumnos pierden inconscientemente el tiempo que están en clases, porque no les han educado a saber aprovechar el tiempo que cada maestro les dedica?
Esta es mi experiencia personal, sobre este tema, y que me ha dado muy buenos resultados. Si sabemos administrar bien las 24 horas que tiene cada día podemos tener tiempo de sobra para hacer todas las cosas necesarias y útiles y tiempo sobrante para poder disfrutar del ocio y de la vagancia o sea la sensación de no tener nada que hacer.
Un saludo. FELICIANO
Capítulo 2- 4 El tiempo de los niños y de los jóvenes
Hola amigas y amigos: De nuevo he recurrido al archivo de APRENDIENDO para rescatar y actualizar un artículo escrito el año 2001, para complementar el artículo que envié ayer sobre la importancia del tiempo que dedicamos a los niños y jóvenes.
Por aquellas fechas esta Lista se llamaba ESCUELA DE PADRES, y ahora el libro que poco iremos confeccionando quiero que sus potenciales lectores sean padres y madres e incluso abuelas y abuelos que tengan tareas educativas con sus nietos.
Un saludoFeliciano
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Apreciados amig@s: Perdonad mi insistencia en el tema del tiempo; pero es que yo creo que es la clave de muchas cosas. Yo soy profundamente demócrata e igualitario y veo que el tiempo es el recurso que es absolutamente igual para todo el mundo. Todos los días tienen 24 horas para todas las persona y sin embargo unos saben aprovechar el tiempo y otros perderlo inútilmente. ¿ Os podéis imaginar lo que puede ocurrir si tomamos dos niños de cuatro años y a uno le enseñamos a administrar bien su tiempo y al otro a perderlo, lo que puede ocurrir cuando esos niños tengan 25 años en que situación se encuentran?.
Yo si tengo ese dato, porque mi hijo mayor acaba de cumplir 25 años y es de los que se le enseñó desde pequeñito a saber administrar su tiempo.
A mis hijos desde pequeños se les enseñó en casa a administrar bien su tiempo, fijaros que digo administrar y no emplear, y en eso mi mujer y yo hemos coincidido y nos hemos ocupado de parcelas diferentes.
Mi mujer ha incidido en que cuidasen su higiene personal, así que siempre había que reservar tiempo para la higiene bucal y corporal, cortarse el pelo cuando la ocasión lo requería, llevar ropa limpia y aseada. También se ha ocupado que la alimentación fuese variada y suficiente, nunca han ido mis hijos al colegio sin haber tomado un buen desayuno y se han quedado una tarde sin su merienda o una noche sin su cena.
Otro aspecto que ha sido llevado con rigor han sido las horas de dormir, siempre se ha procurado que fuesen ocho horas seguidas, para ello en la habitación de los niños ni ha habido música, ni TV, ni lectura nocturna ni levantarse más temprano porque hubiese un examen. Yo me he cuidado más de otros aspectos, siempre he intentado que tuviesen una actitud positiva hacia la escuela, siempre les preguntaba por sus profes y si con alguno tenían problemas les decía la forma de solucionarlos y si no era posible he ido yo personalmente a hablar con los profes afectados.
He asistido a casi todas las reuniones que se han celebrado con los padres en los colegios. Siempre han llevado las tareas escolares al día, siempre les dije que hiciesen en el colegio todo lo que pudiesen hacer y que pusiesen la máxima atención e interés en todo lo que los maestros les decían. Siempre han tenido una agenda escolar y siempre después de comer lo primero ha sido hacer la tarea escolar y una vez concluida todo el tiempo sobrante lo podían dedicar a lo que más les gustase. ´Música, TV. lectura, calle, cine, amigos, deportes, novia, etc.
En verano , como siempre aprobaban en junio, han sabido lo que es disfrutar del tiempo libre a tope, y lo han empleado en viajar, campamentos, etc.
¿Sabéis lo que más pena me da de mi actividad como docente?. Ver como muchos de mis alumnos pierden inconscientemente el tiempo que están en clases, porque no les han educado a saber aprovechar el tiempo que cada maestro les dedica?
Esta es mi experiencia personal, sobre este tema, y que me ha dado muy buenos resultados. Si sabemos administrar bien las 24 horas que tiene cada día podemos tener tiempo de sobra para hacer todas las cosas necesarias y útiles y tiempo sobrante para poder disfrutar del ocio y de la vagancia o sea la sensación de no tener nada que hacer.
Un saludo. FELICIANO
martes, agosto 31, 2004
APRENDER A SER, HACER Y TENER
Capítulo 2-3. Tiempo de dedicación a los menores
Hola amigas y amigos: En el mes de julo del 2001, escribí este artículo que trata de la importancia del tiempo que dedicamos a los más pequeños. Veo con pesar como tratan muchos padres a sus hijos pequeños, abandonándolos enseguida en personas desconocidas, para no privarse ellos de su desarrollo profesional. Luego más adelante vendrán las angustias y consecuencias nefastas que tienen los hijos malcriados.
Os dejo las reflexiones que escribí entonces:
---------000000-----
Apreciad@s amig@s: El primer factor que yo considero esencial para despertar en los hijos y los alumnos su curiosidad por aprender es el tiempo que les dediquemos en esa finalidad.
Voy a procurar no ser teórico en esto, sino ir contando mis propias experiencias y que cada cual saque las conclusiones que crea más oportunas. Yo creo que la enseñanza tiene que ser personalizada, al menos en la etapa inicial, porque cada niño tiene una forma diferente de aprender su entorno. Los padres, principalmente el padre tiene que hacer un esfuerzo y un deseo de dedicar a sus hijos el tiempo que sea posible, al menos en la infancia, y enseñar a su hijo con mucho cariño y paciencia las habilidades iniciales que un niño necesita para insertarse en el entorno, básicamente que sea valiente, que vaya desarrollando iniciativa y que vaya percibiendo como es la realidad en donde vive.
Y este tiempo que hay que dedicarle hay que hacerlo con afecto y sin mostrar prisas ni intransigencia, con los hijos y los alumnos hay que tener mucha paciencia. A veces esta necesidad de tiempo que requieren nuestros hijos puede entrar en conflicto con nuestro propio desarrollo profesional y es necesario tomar decisiones de riesgo, que luego al cabo de los años te sientes contento de haberlas tomado.
Os voy a contar dos ejemplos de este de decisiones que tuve que tomar yo en su día.
En 1978, vivía yo en Barcelona y la empresa donde yo trabajaba me hizo una proposición para que me fuera a Siria por un periodo de dos años, para poner en marcha una fábrica de tractores que se estaba montando en Aleppo; me decían que una vez transcurrido ese periodo regresaría a Barcelona y ya me reincorporaría como ejecutivo a la empresa.
Cuando les conté mi situación familiar con esposa y un niño de dos años me dijeron que los enviase a Sevilla con mis suegros y que luego nos podríamos volver a reunificar. Yo estaba muy unido a mi mujer y a mi hijo y rechacé aquella propuesta y no fui a Siria. Nunca he sido ejecutivo, pero, ni falta que me ha hecho serlo. Me he alegrado infinitas veces de aquella decisión.
El segundo caso ocurrió en 1983, cuando nació mi segundo hijo; tenía yo un buen trabajo, pero tenía que viajar continuamente y pasar muchas noches fuera de casa. Con la llegada del nuevo hijo el trabajo se le complicaba a mi mujer y además yo quería ser partícipe de la crianza de mi hijo menor en sus primeros años de vida, así que decidí despedirme de aquel trabajo y buscar otro que me permitiese estar más tiempo en casa y ayudar a mi mujer y estar más con mis hijos.
Tomé la decisión de cambiar de trabajo y al principio fue dramática porque los planes salieron mal, pero luego me pude recuperar y acceder a la docencia en 1984 y ya desde entonces les he podido dedicar todo el tiempo del mundo.
A veces amig@s hay que jugar fuerte y arriesgarse, el mundo es de los valientes, de los cobardes, dicen, que nunca se ha escrito nada....
Un saludo para tod@s. FELICIANO
Capítulo 2-3. Tiempo de dedicación a los menores
Hola amigas y amigos: En el mes de julo del 2001, escribí este artículo que trata de la importancia del tiempo que dedicamos a los más pequeños. Veo con pesar como tratan muchos padres a sus hijos pequeños, abandonándolos enseguida en personas desconocidas, para no privarse ellos de su desarrollo profesional. Luego más adelante vendrán las angustias y consecuencias nefastas que tienen los hijos malcriados.
Os dejo las reflexiones que escribí entonces:
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Apreciad@s amig@s: El primer factor que yo considero esencial para despertar en los hijos y los alumnos su curiosidad por aprender es el tiempo que les dediquemos en esa finalidad.
Voy a procurar no ser teórico en esto, sino ir contando mis propias experiencias y que cada cual saque las conclusiones que crea más oportunas. Yo creo que la enseñanza tiene que ser personalizada, al menos en la etapa inicial, porque cada niño tiene una forma diferente de aprender su entorno. Los padres, principalmente el padre tiene que hacer un esfuerzo y un deseo de dedicar a sus hijos el tiempo que sea posible, al menos en la infancia, y enseñar a su hijo con mucho cariño y paciencia las habilidades iniciales que un niño necesita para insertarse en el entorno, básicamente que sea valiente, que vaya desarrollando iniciativa y que vaya percibiendo como es la realidad en donde vive.
Y este tiempo que hay que dedicarle hay que hacerlo con afecto y sin mostrar prisas ni intransigencia, con los hijos y los alumnos hay que tener mucha paciencia. A veces esta necesidad de tiempo que requieren nuestros hijos puede entrar en conflicto con nuestro propio desarrollo profesional y es necesario tomar decisiones de riesgo, que luego al cabo de los años te sientes contento de haberlas tomado.
Os voy a contar dos ejemplos de este de decisiones que tuve que tomar yo en su día.
En 1978, vivía yo en Barcelona y la empresa donde yo trabajaba me hizo una proposición para que me fuera a Siria por un periodo de dos años, para poner en marcha una fábrica de tractores que se estaba montando en Aleppo; me decían que una vez transcurrido ese periodo regresaría a Barcelona y ya me reincorporaría como ejecutivo a la empresa.
Cuando les conté mi situación familiar con esposa y un niño de dos años me dijeron que los enviase a Sevilla con mis suegros y que luego nos podríamos volver a reunificar. Yo estaba muy unido a mi mujer y a mi hijo y rechacé aquella propuesta y no fui a Siria. Nunca he sido ejecutivo, pero, ni falta que me ha hecho serlo. Me he alegrado infinitas veces de aquella decisión.
El segundo caso ocurrió en 1983, cuando nació mi segundo hijo; tenía yo un buen trabajo, pero tenía que viajar continuamente y pasar muchas noches fuera de casa. Con la llegada del nuevo hijo el trabajo se le complicaba a mi mujer y además yo quería ser partícipe de la crianza de mi hijo menor en sus primeros años de vida, así que decidí despedirme de aquel trabajo y buscar otro que me permitiese estar más tiempo en casa y ayudar a mi mujer y estar más con mis hijos.
Tomé la decisión de cambiar de trabajo y al principio fue dramática porque los planes salieron mal, pero luego me pude recuperar y acceder a la docencia en 1984 y ya desde entonces les he podido dedicar todo el tiempo del mundo.
A veces amig@s hay que jugar fuerte y arriesgarse, el mundo es de los valientes, de los cobardes, dicen, que nunca se ha escrito nada....
Un saludo para tod@s. FELICIANO
lunes, agosto 30, 2004
APRENDER A SER, HACER Y TENER
Capítulo 2-2 Aprender a ser VALIENTE
Hola amigas y amigos: Una de las cualidades de las que estoy más satisfecho de poseer es que me considero una persona valiente. Y la valentía yo creo que se puede enseñar a los niños desde muy pequeñitos y se pueden conseguir personas valientes. A mí me enseñaron a ser valiente mis padres, y yo creo que fue porque vivíamos en el campo y hacíamos muchas actividades por la noche en plena oscuridad, y aunque en el campo había muchos animales peligrosos, a mí me enseñaron desde muy pequeñito a no tener miedo de ningún animal ni de nada en particular.
Esa valentía aprendida me ha servido mucho a lo largo de la vida para saber hacer frente a enfermedades graves que he tenido, cambiar muchas veces de trabajo y ciudades de residencia, y de emprender muchos viajes a destinos desconocidos. A mis hijos he procurado inculcarles esa valentía desde que eran pequeñitos y el mayor especialmente me ha salido enormemente valiente.
Como prueba de su valentía os adjunto el relato que me ha enviado sobre un salto que realizó desde un avión con un paracaídas.
Hay muchas estrategias para conseguir personas valientes
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Relato de LUIS Robles
El domingo pasado fui al aeródromo de Lesclaverie, al norte de Pau, a ver si por fin podía cumplir una ilusión que llevaba tentándome desde hacetiempo: saltar en paracaídas.
Lo había intentado los dos domingos anteriores pero las dos veces se había anulado por mal tiempo. Esta vez hacía un sol radiante, un poco frío quizá pero ni pizca de nube, así que en principio debía ser ELdía.
Llegué, me apunté en la secretaría y me fui a la pista a ver elambiente. Estaba abarrotado, al parecer todos los aficionados del paracaidismo habían venido aprovechando el solecito. Había una avioneta que se dedicaba adespegar, soltar su carga y aterrizar, una y otra vez, como si fuera un autobús.En el cielo había siempre tres o cuatro paracaídas, sueltos o en grupo.Algunos estaban participando en una competición de aterrizaje de precisión: tenían que caer justo en un punto de unos 3 cm de diámetro. Otros saltaban por aprender, y otros sólo ?por gusto?. Algunos llevaban cámaras pegadas a los cascos,para filmar a sus compañeros.
Me presentaron a mi instructor, que me explicó brevemente en qué iba a consistir mi experiencia: iba a ser un salto en tándem, o sea, amarrado a él, que sería el que de verdad llevaría el paracaídas. Yo lo iba a tener a mi espalda y por encima.Salto a 4.000 m de altura, tres mil de caída libre y por fin apertura del paracaídas a 1.000 m. Yo podría manejar el paracaídashasta los 300 m, entonces él lo retomaría para aterrizar.
Encoger las piernas al llegar al suelo. Arnés muy apretado, ningún objeto en los bolsillos. ¿Entendido? Me puse el arnés y seguí a mi instructor hasta el borde de la pista. Se nos unió un grupito de otros siete saltadores y nos pusimos a andar hacia la avioneta, que nos estaba esperando. El instructor nos dispuso en los asientos de la avioneta según el orden de salto.
Nosotros íbamos a ser los últimos.Despegamos. Íbamos apiñados en la avionetilla, mirando el paisaje porlas amplias ventanillas. Hacía un día estupendo, se veían perfectamente Pau y los alrededores, los Pirineos nevados, mi fábrica con sus montañas de azufre amarillo brillante. Si no hubiese sido por unas nubes costeras habríamos podido ver Bayona y el Atlántico. En un momento dado la avioneta dejó de subir. Mi instructor me gritó que apretase las ataduras del arnés. Los otros empezaron a colocarse cascos y gafas. Abrieron la puerta. Se pusieron a despedirse: ?hasta luego?,?buen salto?...
El instructor dijo a los primeros, un grupo de cuatro, que fueran. Con decisión, dos de ellos cruzaron la puerta y se agarraron al exteriorde la avioneta. Nunca había visto a nadie hacer eso. Los otros dos se asomaron a la puerta. ?Un, deux, trois?. Cayeron como piedras, todos a la vez. En un abrir y cerrar de ojos ya no se veían. No sé por qué pero yo me esperaba que fueran como a flotar pero qué va, en un momento no estaban. Tras ellos saltaron otros dos, agarrados para caer al mismo tiempo. El siguiente era un chaval joven negro que estaba aprendiendo. Saltó de espaldas, mirándonos mientras caía, con el pulgar de la mano derecha levantado.
Y ahora me tocaba a mí. ?Ça va?? me preguntó el instructor. ?Oui, oui?dije a media voz, y me fui hacia la puerta. Al ser un salto en tándem, yo tenía que salir totalmente de la avioneta para permitir que el instructor se sentara en el borde de la puerta. Me costó pero conseguí convencerme de sacar todo el cuerpo, piernas incluidas.
El instructor se sentó, verificó una vez másque todo iba bien y entonces se inclinó hacia adelante. Caímos de cabeza, como el que se lanza a una piscina. Me puse a gritar con todas mis fuerzas pero ni yo me oía. Unos segundos eternos después estábamos horizontales, con los brazos abiertos, ?disfrutando? de la caída libre. Imaginaros sacar la cabeza por la ventanilla de un coche a 200 km/h. Pues eso exactamente es lo que yo sentía en aquel momento: mucho viento, muy frío, entrándome por la nariz y la boca.
Tras los momentos iniciales ya no me sentía caer, seguía teniendo miedo pero ya no notaba vértigo, simplemente veía acercarse el suelo a 200 km/h. Y mucho viento. Al cabo de un minuto el instructor abrió el paracaídas. Sentí que tiraban de mí hacia arriba y después todo fue calma y tranquilidad. El mundo parecía haberse congelado, el ruido del viento había desaparecido. Nos deslizábamos suavemente sobre el Béarn. El instructor me pasó las riendas del paracaídas y ensayé cómo cambiar de dirección y girar sobre nosotros mismos. Paré porque me mareaba.
Preferí volver a centrarme en el paisaje, que era fantástico.Bajo nosotros se veía la pista del aeródromo, y a ella nos dirigimos, despacito. Tras tres minutos de vuelo, el aterrizaje fue como la seda, yo sólo tuve que encoger las piernas, dejar que el instructor tocara el suelo y después aterrizar yo.
Me despedí entre sonrisas, cogí folletos para apuntarme para aprender y me fui. En el coche, mientras conducía de vuelta, reviví lo que acababa depasar. Me temblaban las piernas, tenía el estómago revuelto. Al cabo de un rato conseguí tranquilizarme pero todavía ahora me entra repeluco de acordarme. No sé si repetiré algún día.Lo que sí que está claro es que me alegro mucho dehaber podido cumplir este sueño.
Capítulo 2-2 Aprender a ser VALIENTE
Hola amigas y amigos: Una de las cualidades de las que estoy más satisfecho de poseer es que me considero una persona valiente. Y la valentía yo creo que se puede enseñar a los niños desde muy pequeñitos y se pueden conseguir personas valientes. A mí me enseñaron a ser valiente mis padres, y yo creo que fue porque vivíamos en el campo y hacíamos muchas actividades por la noche en plena oscuridad, y aunque en el campo había muchos animales peligrosos, a mí me enseñaron desde muy pequeñito a no tener miedo de ningún animal ni de nada en particular.
Esa valentía aprendida me ha servido mucho a lo largo de la vida para saber hacer frente a enfermedades graves que he tenido, cambiar muchas veces de trabajo y ciudades de residencia, y de emprender muchos viajes a destinos desconocidos. A mis hijos he procurado inculcarles esa valentía desde que eran pequeñitos y el mayor especialmente me ha salido enormemente valiente.
Como prueba de su valentía os adjunto el relato que me ha enviado sobre un salto que realizó desde un avión con un paracaídas.
Hay muchas estrategias para conseguir personas valientes
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Relato de LUIS Robles
El domingo pasado fui al aeródromo de Lesclaverie, al norte de Pau, a ver si por fin podía cumplir una ilusión que llevaba tentándome desde hacetiempo: saltar en paracaídas.
Lo había intentado los dos domingos anteriores pero las dos veces se había anulado por mal tiempo. Esta vez hacía un sol radiante, un poco frío quizá pero ni pizca de nube, así que en principio debía ser ELdía.
Llegué, me apunté en la secretaría y me fui a la pista a ver elambiente. Estaba abarrotado, al parecer todos los aficionados del paracaidismo habían venido aprovechando el solecito. Había una avioneta que se dedicaba adespegar, soltar su carga y aterrizar, una y otra vez, como si fuera un autobús.En el cielo había siempre tres o cuatro paracaídas, sueltos o en grupo.Algunos estaban participando en una competición de aterrizaje de precisión: tenían que caer justo en un punto de unos 3 cm de diámetro. Otros saltaban por aprender, y otros sólo ?por gusto?. Algunos llevaban cámaras pegadas a los cascos,para filmar a sus compañeros.
Me presentaron a mi instructor, que me explicó brevemente en qué iba a consistir mi experiencia: iba a ser un salto en tándem, o sea, amarrado a él, que sería el que de verdad llevaría el paracaídas. Yo lo iba a tener a mi espalda y por encima.Salto a 4.000 m de altura, tres mil de caída libre y por fin apertura del paracaídas a 1.000 m. Yo podría manejar el paracaídashasta los 300 m, entonces él lo retomaría para aterrizar.
Encoger las piernas al llegar al suelo. Arnés muy apretado, ningún objeto en los bolsillos. ¿Entendido? Me puse el arnés y seguí a mi instructor hasta el borde de la pista. Se nos unió un grupito de otros siete saltadores y nos pusimos a andar hacia la avioneta, que nos estaba esperando. El instructor nos dispuso en los asientos de la avioneta según el orden de salto.
Nosotros íbamos a ser los últimos.Despegamos. Íbamos apiñados en la avionetilla, mirando el paisaje porlas amplias ventanillas. Hacía un día estupendo, se veían perfectamente Pau y los alrededores, los Pirineos nevados, mi fábrica con sus montañas de azufre amarillo brillante. Si no hubiese sido por unas nubes costeras habríamos podido ver Bayona y el Atlántico. En un momento dado la avioneta dejó de subir. Mi instructor me gritó que apretase las ataduras del arnés. Los otros empezaron a colocarse cascos y gafas. Abrieron la puerta. Se pusieron a despedirse: ?hasta luego?,?buen salto?...
El instructor dijo a los primeros, un grupo de cuatro, que fueran. Con decisión, dos de ellos cruzaron la puerta y se agarraron al exteriorde la avioneta. Nunca había visto a nadie hacer eso. Los otros dos se asomaron a la puerta. ?Un, deux, trois?. Cayeron como piedras, todos a la vez. En un abrir y cerrar de ojos ya no se veían. No sé por qué pero yo me esperaba que fueran como a flotar pero qué va, en un momento no estaban. Tras ellos saltaron otros dos, agarrados para caer al mismo tiempo. El siguiente era un chaval joven negro que estaba aprendiendo. Saltó de espaldas, mirándonos mientras caía, con el pulgar de la mano derecha levantado.
Y ahora me tocaba a mí. ?Ça va?? me preguntó el instructor. ?Oui, oui?dije a media voz, y me fui hacia la puerta. Al ser un salto en tándem, yo tenía que salir totalmente de la avioneta para permitir que el instructor se sentara en el borde de la puerta. Me costó pero conseguí convencerme de sacar todo el cuerpo, piernas incluidas.
El instructor se sentó, verificó una vez másque todo iba bien y entonces se inclinó hacia adelante. Caímos de cabeza, como el que se lanza a una piscina. Me puse a gritar con todas mis fuerzas pero ni yo me oía. Unos segundos eternos después estábamos horizontales, con los brazos abiertos, ?disfrutando? de la caída libre. Imaginaros sacar la cabeza por la ventanilla de un coche a 200 km/h. Pues eso exactamente es lo que yo sentía en aquel momento: mucho viento, muy frío, entrándome por la nariz y la boca.
Tras los momentos iniciales ya no me sentía caer, seguía teniendo miedo pero ya no notaba vértigo, simplemente veía acercarse el suelo a 200 km/h. Y mucho viento. Al cabo de un minuto el instructor abrió el paracaídas. Sentí que tiraban de mí hacia arriba y después todo fue calma y tranquilidad. El mundo parecía haberse congelado, el ruido del viento había desaparecido. Nos deslizábamos suavemente sobre el Béarn. El instructor me pasó las riendas del paracaídas y ensayé cómo cambiar de dirección y girar sobre nosotros mismos. Paré porque me mareaba.
Preferí volver a centrarme en el paisaje, que era fantástico.Bajo nosotros se veía la pista del aeródromo, y a ella nos dirigimos, despacito. Tras tres minutos de vuelo, el aterrizaje fue como la seda, yo sólo tuve que encoger las piernas, dejar que el instructor tocara el suelo y después aterrizar yo.
Me despedí entre sonrisas, cogí folletos para apuntarme para aprender y me fui. En el coche, mientras conducía de vuelta, reviví lo que acababa depasar. Me temblaban las piernas, tenía el estómago revuelto. Al cabo de un rato conseguí tranquilizarme pero todavía ahora me entra repeluco de acordarme. No sé si repetiré algún día.Lo que sí que está claro es que me alegro mucho dehaber podido cumplir este sueño.
domingo, agosto 29, 2004
APRENDER A SER, HACER Y TENER
Capítulo 2-1 Curiosidad por aprender
Hola amigas y amigos: Yo creo que a los hijos y a los alumnos es totalmente imprescindible el lograr que encuentren CURIOSIDAD POR APRENDER , porque creo que es muy importante para el Proyecto de Vida de cada persona, ya que la IGNORANCIA es la base de la explotación de las personas.
Nosotros como padres y docentes tenemos que combatir con ardor la ignorancia. Hay un factor de partida favorable para combatirla. La curiosidad por aprender se puede desarrollar en todos los entornos sociales porque intervienen muchos factores en la misma.
Yo soy una persona con una curiosidad por aprender innata, pero no para ser erudito, sino para ser práctico. Yo estudié Ingeniero para adquirir el conocimiento suficiente para ganarme la vida y luego estudié Filosofía y Pedagogía no para ganar más dinero, sino para comprender y disfrutar mas de la vida.
A mis hijos les inculqué desde pequeñitos esa curiosidad por aprender, el mayor la ha desarrollado a su cota máxima y el menor es más selectivo y hay muchas cosas que no ha querido aprender, a pesar de mi empeño.
A mi entender, para desarrollar la curiosidad por aprender debemos actuar en los siguientes campos:
- Tiempo que dedicamos a nuestros hijos y alumnos
- Juegos que desarrollamos con ellos
- Lecturas que realizan
- Viajes que hacemos con ellos o por su cuenta
- Recursos educativos que ponemos a su alcance
- Retos que les ponemos
- Premios y castigos
- Vocaciones que desarrollan
- Proyecto de vida que elaboran
Lo dejo aquí y os invito a que aportéis experiencias que tengáis sobre los puntos citados.
En los próximos días los iremos desarrollando.
Un saludo. FELICIANO
Capítulo 2-1 Curiosidad por aprender
Hola amigas y amigos: Yo creo que a los hijos y a los alumnos es totalmente imprescindible el lograr que encuentren CURIOSIDAD POR APRENDER , porque creo que es muy importante para el Proyecto de Vida de cada persona, ya que la IGNORANCIA es la base de la explotación de las personas.
Nosotros como padres y docentes tenemos que combatir con ardor la ignorancia. Hay un factor de partida favorable para combatirla. La curiosidad por aprender se puede desarrollar en todos los entornos sociales porque intervienen muchos factores en la misma.
Yo soy una persona con una curiosidad por aprender innata, pero no para ser erudito, sino para ser práctico. Yo estudié Ingeniero para adquirir el conocimiento suficiente para ganarme la vida y luego estudié Filosofía y Pedagogía no para ganar más dinero, sino para comprender y disfrutar mas de la vida.
A mis hijos les inculqué desde pequeñitos esa curiosidad por aprender, el mayor la ha desarrollado a su cota máxima y el menor es más selectivo y hay muchas cosas que no ha querido aprender, a pesar de mi empeño.
A mi entender, para desarrollar la curiosidad por aprender debemos actuar en los siguientes campos:
- Tiempo que dedicamos a nuestros hijos y alumnos
- Juegos que desarrollamos con ellos
- Lecturas que realizan
- Viajes que hacemos con ellos o por su cuenta
- Recursos educativos que ponemos a su alcance
- Retos que les ponemos
- Premios y castigos
- Vocaciones que desarrollan
- Proyecto de vida que elaboran
Lo dejo aquí y os invito a que aportéis experiencias que tengáis sobre los puntos citados.
En los próximos días los iremos desarrollando.
Un saludo. FELICIANO