La psicología positiva
Feliciano Robles Blanco
El título de este aporte está tomado de un artículo firmado por Sergio Vila-Sanjuan en la revista Magacine del 13-7-2003, donde dice que generalmente los psicólogos se han ocupado de tratar de ayudar a superar traumas y patologías o sea los aspectos más negativos de la conducta humana.
Sin embargo ha llegado la hora de que la psicología empiece a centrarse también en los aspectos positivos de la existencia y propongan sistemas útiles para alcanzar la felicidad.
El exponente más destacado de la psicología positiva es Martin E.P. Seligman, autor de libros como “ Aprnder optimismo” y “ Niños optimistas” que ha publicado en España Ediciones B.
Lo más destacable para mí que aporta Seligman a la psiclogía positiva es que ha enumerado Las seis grandes virtudes de los humanos que han sido destacadas por las principales corrientes filosóficas y espirituales de la humanidad, en busca de valores universales. Estas seis grandes virtudes son veneradas por el cristianismo, el budismo, la Grecia platónica y la filosofía de Kant.
Las seis grandes virtudes son las siguinetes:
1.- Sabiduría y Conocimiento: Las fortalezas que se derivan de esta virtud son entre otras: curiosidad, interés por el mundo, amor por el conocimiento, pensamiento crítico, ingenio e inteligencia práctica.
2.- Valor: De esta virtud derivarían: perseverancia, laboriosidad, integridad, honestidad...
3.- Amor y humanidad: Genera las fortalezas de bondad y generosidad, amar y dejarse amar.
4.- Justicia: Sus fortalezas son: civismo, trabajo en equipo, lealtad, imparcialidad y equidad, liderazgo.
5.- Templanza: De esta virtud se derivan: Autocontrol, prudencia, discreción, humildad y modestia.
6.- Espiritualidad y trascendencia: Generan disfrute de la belleza y la excelencia, perdón y clemencia, sentido del humor, pasión y entusiasmo.
De toda esta oferta de virtudes y fortalezas, Seligman recomienda que cada persona identifique las que más le definen e intente aplicarlas de forma deliberada en los ámbitos más relevantes de la vida.
Habría que enseñar a nuestros hijos y alumnos a tetectar las emociones y fortalezas “positivas” que tenemos los humanos de forma que puedan ayudar a quien lo desee a cultivarlas y ponerlas en práctica en los ámbitos importantes de la vida y reforzarles la convicción de que la gente feliz vive mejor.