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miércoles, febrero 22, 2006

Mi nuevo ordenador (VI). 1999

Mi nuevo ordenador (VI). 1999

Feliciano Robles Blanco

Hola amigas y amigos: No se si habréis observado que los avances tecnológicos a los primeros que benefician son a las personas con mayor poder adquisitivo, a las regiones o países más ricos o a las ciudades de mayor renta per cápita.

Recuerdo por ejemplo cuando llegó la televisión en color a España que los americanos ya llevaban varios años con ella, asimismo cuando se pusieron airbag a los coches los primeros modelos que los montaron fueron los mercedes, asimismo los primeros teléfonos móviles los llevaban los ministros.

Con Internet pasó poco más o menos lo mismo, fue necesario tender una nueva red de cableado por las ciudades para poder tener acceso a Internet con una velocidad adecuada y a un precio razonable.

Como vivo en Sevilla en uno de los barrios de mayor poder adquisitivo, fue en ese barrio por donde se empezó a cablear esta ciudad, pues un día salí a la calle y vi una brigada de trabajadores haciendo fanjas por la calle, les pregunté que para que era aquello y me dijeron que era para la nueva red de televisión por cable.

Me puse en contacto con aquella empresa que se llamaba Supercable, que luego se llamó Auna y que ahora se llama Ono, y me di de alta inmediatamente en la cual me hicieron un precio especial de promoción y tuve teléfono, televisión por cable con un montón de canales y acceso a Internet de banda ancha y con tarifa plana las 24 horas del día.

Así que fue una suerte empezar a usar Internet con esa tecnología tan avanzada y a precio asequible. Esto fue en 1999. Ya mis hijos eran más mayores y con la llegada de Internet se hicieron muy buenos internautas.

Me convencieron que necesitaban un ordenador más potente y compramos un Pentium-3, que lo he tenido hasta ahora en que lo he sustituido por uno nuevo.

Por lo que leo y oigo por la radio y la televisión, Internet tiene serios peligros si no se sabe usar adecuadamente porque genera adicción, permite el anonimato y por tanto podemos simular otra personalidad y porque puede generar convertirnos en compradores compulsivos o en obsesos sexuales.

Afortunadamente en mi familia hemos usado asiduamente Internet tanto mis hijos como yo y ninguno de ellos hemos tenido o sufrido esos efectos negativos, sino que hemos sabido aprovechar de este medio los aspectos más positivos que tiene y que incluso les ha servido a mis hijos mucho para su desarrollo profesional.

Quizás las bases óptimas para ser un buen internauta es ser un lector eficaz, tener curiosidad por aprender, y dominar bien los buscadores y sus técnicas de búsqueda porque así es posible encontrar las cosa buenas que hay en la Red entre la jungla de información en la que nos movemos.