Cine: El viento que agita la cebada
Feliciano Robles Blanco
Hola amigas y amigos: Este fin de semana he tenido la ocasión de ver la película titulada “El viento que agita la cebada” cuyo director es Ken Loach y que fue ganadora de la Palma de Oro del pasado festival de cine de Cannes.
La verdad es que la película narra con un realismo muy intenso y dramático una etapa de la Guerra de Independencia que tuvo Irlanda con Inglaterra hacia el año 1920, y como fue posible que un grupo de hombres y mujeres desarmados y sin recursos fuesen capaces de vencer y obligar a retirarse al poderoso ejército inglés de aquella época.
Todos los protagonistas de la película son un grupo de querrilleros fundadores del I.R.A, ( Ejército republicano irlandés) y muestra sus vivencias desde sus inicios hasta que se consigue un tratado de paz con Inglaterra.
Mucho se ha hablado en España del paralelismo que hay entre el IRA y ETA, y como el final de la violencia etarra, podría ser a imagen y semejanza de como se ha alcanzado un acuerdo de paz en Irlanda del Norte.
Lo que plantea la película con toda crudeza y dramatismo es la difícil salida que tiene un grupo guerrillero de aceptar la Paz y su desarme, cuando no se han conseguido todos los objetivos por los cuales luchaba.
En Irlanda como en todos los procesos conflictivos ya sean políticos o laborales siempre es difícil cerrar los acuerdos porque no es posible contentar a todos los implicados.
Yo me imagino que actualmente en el seno de ETA y su entorno tiene que estar existiendo un proceso fuerte de contradicciones entre los que estén de acuerdo con firmar la Paz definitiva y quienes no estén de acuerdo y consideren que han sido traicionados en sus principios y objetivos de lucha.
Por eso esta película es especialmente interesante y didáctica porque enfoca la dificultad de culminar un proceso de diálogo y acuerdos cuando han quedado tantas víctimas e ideales por el camino.
Yo animo a los vascos a superar estas contradicciones y que den un paso adelante en pos de la paz y reconciliación de todos los ciudadanos y ciudadanas vascos y que se reconozca a las víctimas y dramas familiares de ambos bandos que el conflicto ha llevado consigo.
En un proceso de estas característica hay sucesos muy lamentables de los cuáles ya no se puede volver atrás y eliminarlos, y por lo tanto será necesario asumirlos e iniciar un nuevo camino hacia adelante.
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